El Eisteddfod de la Juventud volvió a reunir en Gaiman a niños y jóvenes de distintas localidades de Chubut, en una nueva edición de esta tradicional competencia cultural que propone encuentros a través de la música, la recitación y las danzas.
La actividad comenzó con la participación de estudiantes y jóvenes de Gaiman, Trelew, Puerto Madryn y otras localidades del Valle, que se encuentran para compartir sus expresiones artísticas y competir en diferentes disciplinas.

Uno de los protagonistas de esta edición es Esteban Ernal, quien fue convocado por la comisión organizadora para integrar el jurado. En diálogo con Canal 12, contó que es su primera experiencia como jurado en el Eisteddfod de la Juventud y destacó especialmente el nivel de los participantes.
«Es mi primera vez siendo jurado», explicó Ernal, quien señaló que anteriormente había participado de actividades similares, pero que en esta oportunidad recibió la invitación para evaluar una competencia de gran trayectoria y reconocimiento.

Música galesa, repertorio popular y conjuntos corales
Entre las propuestas que debe evaluar el jurado aparecen conjuntos instrumentales, conjuntos corales y ensambles, con repertorios que incluyen música popular y expresiones vinculadas a la tradición musical galesa.
La tarea de los jurados contempla diferentes aspectos de las presentaciones. En el caso de los grupos escolares, se observa la presencia en escena, la organización y la disciplina del conjunto, además de cuestiones específicamente musicales como la afinación y el ritmo.
En las propuestas corales también se analiza el empaste de las voces, la afinación y la unidad alcanzada por el conjunto en la interpretación de cada obra.
«Vimos un nivel altísimo», aseguró Ernal al referirse a las primeras instancias de la competencia. El jurado resaltó la participación de jóvenes provenientes de distintas localidades y anticipó que espera continuar disfrutando de presentaciones de gran nivel durante el certamen.
El arte como espacio de encuentro
Más allá de los resultados, Ernal puso el foco en uno de los aspectos centrales del Eisteddfod de la Juventud: la posibilidad de que chicos y chicas se encuentren, participen y compartan a través del arte.

Durante las jornadas, el jurado pudo observar momentos de compañerismo entre los participantes, incluso entre los más pequeños. Los abrazos y gestos de afecto que se producen luego de las presentaciones fueron destacados como parte de una experiencia que trasciende la competencia.
Para Ernal, esa dimensión resulta especialmente significativa porque se trata de niños y jóvenes que llegan al escenario para disfrutar y compartir aquello que aprendieron y prepararon junto a sus compañeros.

La competencia establece primeros, segundos y terceros puestos, una tarea que, según reconoció el jurado, no siempre resulta sencilla porque detrás de cada presentación existe el esfuerzo y la dedicación de los participantes.
«Tenemos que dar un premio por dar un premio y tenemos que dar un puesto por dar un puesto», reflexionó. Sin embargo, remarcó que lo más importante es que los chicos disfruten, la pasen bien y puedan vivir la experiencia del encuentro.
Así, el Eisteddfod de la Juventud vuelve a mostrar que la competencia puede convivir con la solidaridad, el compañerismo y el disfrute del arte. En Gaiman, niños y jóvenes encuentran en la música, la recitación y las danzas un espacio para expresarse, compartir con otros y mantener viva una tradición cultural que forma parte de la identidad del Valle.














