Once meses después, no hay una respuesta sobre qué ocurrió con Juana Inés Morales y Alberto Pedro Kreder. La pareja salió de Comodoro Rivadavia durante la mañana del sábado 11 de octubre de 2025 con la idea de viajar hacia Camarones. Nunca llegó a destino. La última conexión de los teléfonos de ambos quedó registrada aproximadamente a las 9.53 de ese día. Desde entonces, el silencio.
El caso, que comenzó como una búsqueda de personas, se transformó con el paso de las semanas en uno de los grandes misterios policiales de Chubut. La camioneta apareció seis días después, cerrada y sin ocupantes, pero con pertenencias de la pareja en su interior. Los rastrillajes terrestres y aéreos no permitieron localizar a Juana ni a Pedro y tampoco apareció, hasta ahora, una evidencia concluyente que permita establecer qué sucedió. Y las familias siguen esperando.

Juana y Pedro no llevaban años juntos. Se habían conocido poco tiempo antes de la desaparición, en una peña, y habían iniciado una relación que para ambos representaba una nueva etapa de sus vidas.
Morales era docente jubilada y vivía en el barrio Juan XXIII de Comodoro Rivadavia. Según reconstrucciones publicadas durante la investigación, incluso después de jubilarse continuaba dando clases particulares. Kreder, por su parte, había desarrollado buena parte de su actividad laboral en el rubro inmobiliario y llevaba décadas viviendo en Comodoro, ciudad a la que había llegado desde Carhué.
El viaje que terminó rodeado de interrogantes debía ser, en principio, una salida de fin de semana.
La reconstrucción oficial permite establecer que Juana llegó a la vivienda de Pedro, en el barrio Ciudadela, el jueves 9 de octubre por la noche. Una cámara de seguridad de una casa vecina registró su llegada alrededor de las 20. Llevaba una reposera y una conservadora. Dos días después, ambos emprendieron el viaje.

El último viaje
El sábado 11 de octubre, Juana y Pedro salieron en una Toyota Hilux con cúpula color champagne, conducida por Kreder. El destino informado a sus allegados era Camarones. La resolución del Ministerio de Seguridad Nacional incorporó posteriormente los datos del vehículo: una Hilux dominio NSP-455.
La investigación pudo reconstruir parte de sus movimientos mediante cámaras de seguridad y análisis de telefonía. La última antena que captó los teléfonos fue la correspondiente a la zona de Caleta Córdova. Las cámaras de esa localidad permitieron confirmar que la camioneta pasó por allí durante la mañana del sábado, aproximadamente a las 10, en dirección sur-norte. Después, nada.

La búsqueda se puso en marcha luego de la denuncia realizada por la familia de Juana. El 13 de octubre, la hija de Morales denunció la desaparición ante la División Búsqueda de Personas de la Policía del Chubut. Dos días después, los investigadores pudieron establecer que el hombre con quien Juana había planeado viajar era Pedro y confirmaron que ambos habían emprendido el viaje.
Comenzaron entonces los rastrillajes. Participaron efectivos policiales, Defensa Civil, Bomberos Voluntarios, aspirantes a agentes y equipos especializados con perros. También se realizaron búsquedas aéreas. Pero fue desde el aire donde apareció la primera gran pista.
El viernes 17 de octubre, durante un sobrevuelo realizado con aviones del aeroclub, los investigadores observaron algo que parecía una camioneta en el interior de un campo, dentro de un zanjón. El vehículo estaba aproximadamente a 45 kilómetros de Caleta Córdova. Cuando los equipos llegaron con vehículos 4×4 confirmaron que era la Hilux de Pedro. Estaba sin ocupantes y cerrada. La escena abrió más preguntas de las que permitió responder.

La camioneta fue sometida a peritajes. La Fiscalía dio intervención a Criminalística y se realizaron medidas para obtener muestras y evidencias del interior. El lugar del hallazgo fue identificado como Zanjón de Visser, en el área de Rocas Coloradas.
De acuerdo con la documentación oficial difundida posteriormente, la camioneta estaba ubicada a unos seis kilómetros de la costa y aproximadamente 15 kilómetros de la Ruta Nacional 3.
El problema central para los investigadores apareció inmediatamente: ¿Por qué Juana y Pedro estaban en ese lugar si habían informado que viajaban hacia Camarones?
La familia manifestó desde el comienzo sus dudas sobre ese recorrido. Según reconstrucciones periodísticas, sus allegados sostenían que ambos acostumbraban elegir caminos conocidos y seguros y que no era habitual que se internaran voluntariamente por sectores de difícil acceso.

Pero una cosa es una sospecha familiar y otra una evidencia judicial. Hasta el momento, no se encontró una prueba objetiva que permita afirmar que alguien llevó la camioneta hasta allí o que terceras personas hayan intervenido en la desaparición.
El escenario tampoco facilitó la tarea. La zona donde apareció la camioneta combina cañadones, grietas, desniveles, sectores de difícil acceso y extensiones amplias de terreno. El viento se convirtió además en un problema para los perros de rastreo: según explicó la Fiscalía, las condiciones dificultaban que los animales pudieran mantener un recorrido lineal y los rastros se dispersaban.
Después de encontrar la Hilux, se desplegó una nueva búsqueda específicamente alrededor del vehículo. Se realizaron rastrillajes por cuadrículas, se recorrieron estancias, puestos y construcciones existentes en el área. El resultado fue negativo. También se utilizó un helicóptero de Prefectura.
El fiscal jefe de Comodoro Rivadavia, Cristian Olazábal, participó personalmente de uno de los sobrevuelos. El operativo permitió revisar grietas y cañadones desde el aire, dentro de un radio ampliado de búsqueda.

Tampoco hubo resultados. La Fiscalía informó entonces que continuaría con otras medidas de investigación, entre ellas allanamientos y entrevistas a posibles testigos.
Las tres posibilidades que siguen abiertas
A lo largo de la investigación fueron apareciendo diferentes hipótesis. Una de ellas es la de un accidente.
La posibilidad planteada es que la camioneta haya quedado encajada en una zona de barro o greda y que Juana y Pedro hayan descendido para buscar ayuda. En ese escenario, ambos podrían haberse alejado del vehículo y sufrido algún tipo de accidente o quedar expuestos a las condiciones del terreno.
Pero la hipótesis nunca pudo ser confirmada. Otra posibilidad contempla una desaparición voluntaria. Tampoco existe, hasta ahora, una evidencia pública que permita sostenerla como explicación definitiva. La tercera posibilidad es la intervención de terceros.
Durante los primeros días incluso se llegó a plantear públicamente la posibilidad de que pudiera haberse producido un delito que terminara en un homicidio. Sin embargo, el ministro de Seguridad de Chubut, Héctor Iturrioz, posteriormente aclaró que no se habían encontrado evidencias objetivas que sugirieran la intervención de terceros o un hecho de violencia.
Es una distinción importante: que una hipótesis no haya sido descartada por completo no significa que existan pruebas que la sostengan.
Por eso, a once meses, ninguna de las explicaciones logró convertirse en una respuesta judicialmente comprobada.
La recompensa de $10 millones que sigue vigente
Ante la falta de resultados, el Gobierno nacional incorporó el caso al Programa Nacional de Recompensas.
En diciembre de 2025, mediante la Resolución 1373/2025, el Ministerio de Seguridad Nacional dispuso una recompensa de $5 millones por información que permita localizar a Juana Morales y otros $5 millones por datos que permitan encontrar a Pedro Kreder.
En total, son $10 millones. La resolución fue solicitada por la Oficina Fiscal de Comodoro Rivadavia, a cargo del fiscal Cristian Adrián Olazábal, dentro del legajo de investigación caratulado “Juana Inés Morales s/averiguación de paradero”.
El mecanismo establece además que quienes aporten información pueden hacerlo preservando su identidad y que los datos serán evaluados por la autoridad interviniente.
El canal establecido oficialmente para aportar información es la línea gratuita 134 del Programa Nacional de Recompensas.
Hasta las últimas informaciones públicas disponibles, la recompensa continúa vigente.

El tiempo también modificó la dimensión emocional del caso. Lo que durante los primeros días fue una búsqueda frenética se convirtió en una espera prolongada. Los familiares tuvieron que atravesar meses sin una respuesta concreta mientras la causa continúa abierta.
La hija de Juana, Aldana Botha, cuestionó públicamente la posibilidad de que el caso termine reducido a la hipótesis de un accidente y reclamó que la investigación no pierda impulso. También planteó la necesidad de que otros organismos puedan intervenir si fuera necesario.
Su reclamo resume una de las principales preocupaciones familiares: que el paso del tiempo termine convirtiéndose en una forma de olvido. Para quienes los esperan, once meses no representan solamente una cifra. Son once meses sin una llamada, sin una noticia, sin una explicación.
El caso, once meses después
La causa sigue abierta. La Fiscalía continúa investigando las circunstancias que rodearon la desaparición, mientras la búsqueda de ambos permanece atravesada por una enorme dificultad: el último lugar confirmado donde apareció algo relacionado con ellos fue la camioneta, no las personas.
La investigación oficial logró reconstruir una parte del recorrido: la salida desde Comodoro Rivadavia, el paso por Caleta Córdova, la última conexión telefónica y, seis días más tarde, el hallazgo de la Hilux en el Zanjón de Visser.
Pero entre esos puntos hay un vacío. Un vacío de casi un año que todavía nadie logró llenar. Juana y Pedro tenían previsto viajar juntos a Camarones. No llegaron.
Su camioneta apareció en un lugar que, según sus familias, no parecía formar parte del recorrido que tenían previsto.
Los operativos recorrieron kilómetros de estepa, cañadones y costa. Hubo perros, vehículos 4×4, helicópteros, aviones, drones y equipos especializados.
Nada alcanzó. Este viernes 11 de septiembre se cumplen 11 meses desde la desaparición. Falta exactamente un mes para que se cumpla un año. Y la pregunta central sigue siendo la misma que aquel octubre de 2025: qué pasó con Juana Morales y Pedro Kreder.
Cronología del caso
| Fecha | Qué ocurrió |
|---|---|
| 9 de octubre de 2025 | Juana llega a la casa de Pedro en Comodoro Rivadavia. Una cámara registra su llegada. |
| 11 de octubre | Ambos parten en la Toyota Hilux rumbo a Camarones. |
| 9.53 | Se registra la última conexión de los teléfonos de ambos. |
| 11 de octubre, mañana | Cámaras registran la camioneta pasando por Caleta Córdova hacia el norte. |
| 13 de octubre | La hija de Juana denuncia su desaparición. |
| 15 de octubre | Se confirma que Pedro había viajado junto con Juana. |
| 17 de octubre | Encuentran la Toyota Hilux en el Zanjón de Visser, sin sus ocupantes. |
| Octubre | Se realizan rastrillajes terrestres, búsquedas aéreas, utilización de canes y relevamientos por cuadrículas. |
| Diciembre de 2025 | Nación establece una recompensa de $5 millones por cada uno. |
| 2026 | Las familias continúan reclamando avances y la investigación permanece abierta. |
| 11 de septiembre de 2026 | Se cumplen 11 meses sin noticias de Juana y Pedro. |














