El hantavirus sigue siendo una preocupación sanitaria en la región cordillerana de la Patagonia. En Chubut, Río Negro y Neuquén se registran casos vinculados con la presencia del ratón colilargo, el principal reservorio del virus en esta zona. Con la llegada de los meses más cálidos, las autoridades insisten en una serie de cuidados para quienes viven, trabajan o visitan esos ambientes.

Durante la temporada epidemiológica 2025-2026 se notificaron 13 casos en la Patagonia: siete en Río Negro, cinco en Chubut y uno en Neuquén. En el mismo período, el país acumuló 112 diagnósticos confirmados y 38 fallecimientos, de acuerdo con los datos del Boletín Epidemiológico Nacional difundidos a comienzos de noviembre. La letalidad registrada fue del 33,9%.
El número de contagios no se distribuye de manera uniforme. En la región, la circulación del virus está asociada principalmente a los ambientes cordilleranos, donde habita el ratón colilargo. Por eso, hablar de riesgo en la Patagonia no significa que todas las localidades o zonas tengan la misma exposición.
El ratón colilargo y las formas de contagio
El virus se transmite principalmente cuando una persona respira partículas contaminadas con saliva, orina o excrementos de roedores infectados. Esto puede ocurrir al ingresar a una cabaña, galpón o depósito que estuvo cerrado durante mucho tiempo y remover polvo acumulado, por ejemplo, al barrer o mover objetos.

También hay riesgo durante actividades en áreas rurales o naturales, sobre todo cuando se acampa entre la vegetación, se manipulan materiales donde pudo haber roedores o se permanece en lugares con presencia de estos animales.
En el sur del país circula la variante Andes, que tiene una particularidad: puede transmitirse de persona a persona. Esa vía de contagio está asociada al contacto estrecho con alguien infectado, especialmente durante los primeros días de la enfermedad.
Qué precauciones tomar en casas, galpones y espacios abiertos
Una de las situaciones que más atención requiere es la limpieza de ambientes que permanecieron cerrados. Antes de entrar, se recomienda abrir puertas y ventanas y dejar ventilar el lugar durante al menos 30 minutos. Después, hay que limpiar las superficies con agua y lavandina, sin barrer ni sacudir en seco, para evitar que las partículas contaminadas queden suspendidas en el aire.
En las viviendas, las medidas apuntan a reducir la presencia de roedores: mantener el pasto corto, retirar residuos, guardar los alimentos en recipientes cerrados y tapar posibles accesos. La basura debe permanecer en tachos con tapa y, siempre que sea posible, lejos de los espacios habitados.

Quienes salen de campamento o realizan actividades en la naturaleza también deben tener en cuenta algunas recomendaciones:
- Elegir campings habilitados y lugares limpios, alejados de matorrales y acumulaciones de residuos.
- Evitar dormir directamente sobre el suelo.
- Mantener los alimentos cerrados y no dejar restos de comida al alcance de los roedores.
- Caminar por senderos señalizados y utilizar calzado cerrado.
- No tocar roedores vivos ni muertos, ni sus excrementos.
Cuáles son los síntomas
El hantavirus puede comenzar con fiebre —de 38 grados o más—, dolores musculares, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos o diarrea. En algunos casos, el cuadro avanza rápidamente y afecta los pulmones y el sistema cardiovascular, con dificultad para respirar.
Ante la aparición de estos síntomas, es importante acudir a un centro de salud e informar si hubo una permanencia reciente en zonas donde circula el virus. La consulta temprana permite que los equipos médicos evalúen el cuadro y actúen sin demoras.














