La Subzona Franca de Trelew empieza a traducirse en obras, proyectos empresarios y expectativas de generación de empleo. El dato más reciente es que, según información difundida a fines de octubre, ya se registraron 18 solicitudes de radicación de empresas, mientras dos plantas pesqueras avanzan con sus construcciones en el Parque Industrial.
El número marca un crecimiento respecto de los siete proyectos que el Gobierno provincial había mencionado en septiembre. Las iniciativas corresponden a firmas vinculadas con la pesca, la industria textil, la metalurgia y otras actividades productivas. Sin embargo, el volumen de empleo que finalmente se concrete dependerá de cuáles proyectos avancen, cuándo comiencen a operar y qué escala alcance cada inversión.

El intendente Gerardo Merino volvió a referirse al tema el lunes, durante una charla con estudiantes del Instituto Superior de Educación Técnica (ISET), donde presentó los avances de la reconversión del Parque Industrial y el desarrollo del Distrito Logístico. Allí planteó que la Subzona Franca forma parte de una estrategia más amplia para atraer inversiones, fortalecer la producción y abrir oportunidades laborales en Trelew y la región.
De los anuncios a las obras
Entre las iniciativas que ya comenzaron a materializarse se encuentran dos emprendimientos pesqueros. Uno de ellos es Pesquera Mediterráneo del Sur, que trabaja en el acondicionamiento de sus instalaciones y proyecta iniciar operaciones en diciembre. Según las previsiones difundidas sobre el proyecto, la empresa estima incorporar inicialmente más de 120 trabajadores y alcanzar alrededor de 400 puestos hacia fines de 2027.
También avanza Buenos Aires Pesca S.A., que realiza movimientos de suelo y tareas de cerramiento para construir una planta cuyo funcionamiento está previsto para 2027. A estos proyectos se suma el interés de Arbumasa por instalar una planta destinada al procesamiento y reprocesamiento de productos pesqueros, entre ellos calamar y langostino.

Las cifras difundidas por las empresas permiten dimensionar el potencial del proyecto, aunque todavía deben leerse como proyecciones y no como puestos de trabajo ya creados. La diferencia es importante: una solicitud de radicación no equivale a una inversión ejecutada, y una obra en construcción tampoco significa que la planta ya esté en condiciones de producir.
Qué puede aportar el régimen de zona franca
La propuesta apunta a aprovechar los beneficios fiscales y aduaneros del régimen para mejorar las condiciones de competitividad de las empresas. La posibilidad de importar insumos y equipamiento bajo ese esquema y de desarrollar procesos productivos orientados a otros mercados busca incentivar la instalación de nuevas firmas y el agregado de valor en origen.
El proyecto comprende unas 165 hectáreas y requiere infraestructura específica para funcionar: cerramiento perimetral, controles aduaneros, depósitos, balanza para camiones, pavimentación y servicios básicos. La Provincia informó una inversión superior a los $5.292 millones para avanzar con las obras necesarias.
El impacto, además, no se limitaría a los empleos que generen las plantas. Una mayor actividad industrial podría ampliar la demanda de transporte, almacenamiento, mantenimiento, servicios técnicos, logística y proveedores locales. Ese efecto indirecto es uno de los argumentos centrales detrás de la articulación entre la Subzona Franca, el Parque Industrial y el Distrito Logístico.
Formación
La posibilidad de que las inversiones se traduzcan en oportunidades concretas también abre un interrogante: qué perfiles laborales necesitarán las empresas y si la región contará con trabajadores capacitados para cubrir esa demanda.
En el encuentro con estudiantes del ISET, Merino abordó precisamente las oportunidades laborales y los desafíos del proyecto. La planificación municipal busca vincular el desarrollo productivo con la formación técnica y profesional, en áreas como administración, logística, comunicación y servicios.














