Chubut presenta uno de los niveles más bajos de déficit cualitativo básico de la Argentina, con el 11% de los hogares alcanzados, según el Monitor de Calidad del Acceso a la Vivienda elaborado a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC correspondientes al tercer trimestre de 2025.
El indicador contempla las condiciones de materialidad de las viviendas y el hacinamiento crítico, y permite observar diferencias importantes entre las distintas regiones del país. En este punto, Chubut se ubica entre las provincias con menor incidencia del déficit, junto con Tierra del Fuego y la Ciudad de Buenos Aires.

El dato adquiere relevancia dentro de un escenario nacional en el que el déficit habitacional alcanza al 40,3% de los hogares, equivalente a 5.983.241 hogares. El informe señala que se trata de un problema estructural que se mantiene relativamente estable desde hace una década, con registros que oscilaron entre el 39% y el 44%.
El estudio propone una metodología multidimensional que permite distinguir distintos grados de carencia. A diferencia de una medición que solamente contabiliza viviendas faltantes, incorpora aspectos relacionados con la materialidad, el hacinamiento, los servicios básicos y las condiciones ambientales del entorno.
El indicador se organiza en distintos niveles. En los primeros aparecen el allegamiento y los déficits cuantitativos, que identifican situaciones que requieren una vivienda nueva. Luego se incorporan los déficits cualitativos, vinculados con viviendas que pueden ser recuperadas mediante obras o mejoras.
También se consideran problemas relacionados con el acceso al agua, el baño, el desagüe y las condiciones de infraestructura.
En todo el país, el relevamiento contabilizó 430.113 hogares en situación de allegamiento, es decir, hogares que comparten una vivienda con otro hogar principal y que, por esa razón, constituyen una demanda potencial de una vivienda propia.
A esto se suman 127.916 hogares que viven en viviendas consideradas irrecuperables y otros que enfrentan riesgos ambientales críticos, como cercanía a basurales o localización en zonas inundables.

En conjunto, el informe estima que cerca de 2 millones de hogares necesitan una vivienda nueva, mientras que otros 4 millones podrían resolver su situación mediante mejoras habitacionales o intervenciones vinculadas con los servicios.
Chubut se destaca frente a las provincias del norte
La diferencia entre Chubut y buena parte del norte argentino aparece con claridad al observar el déficit cualitativo básico.
Mientras Chubut registra un 11%, San Juan alcanza el 39,3%, Formosa el 37,3% y Jujuy el 32,3%. También presentan valores elevados La Rioja, Santiago del Estero, Chaco y Salta. En el otro extremo, Tierra del Fuego registra 8,7% y CABA 10,3%.
El indicador permite identificar así una brecha territorial marcada entre el norte y el sur del país. La Patagonia, en general, presenta menores niveles de déficit habitacional, aunque el informe aclara que esto no significa que la región esté exenta de problemas de acceso a la vivienda.
De hecho, el análisis provincial muestra que las diferencias no se explican por una sola variable. El allegamiento, por ejemplo, presenta comportamientos muy distintos según la jurisdicción. Tierra del Fuego tiene el registro más alto, con 9,1%, mientras que el promedio nacional es de 2,9%.
Un déficit que también cambia según la edad
Otro de los datos centrales del estudio es la relación entre la edad y las condiciones habitacionales.
Los hogares encabezados por personas jóvenes son los que presentan mayores niveles de déficit. Entre quienes tienen entre 25 y 34 años, el indicador llega al 52%, mientras que entre los mayores de 65 años baja al 31%.
La diferencia se explica especialmente por las condiciones de materialidad, el hacinamiento y el allegamiento.

El problema también aparece cuando se observa a los jóvenes que todavía no lograron independizarse de sus hogares de origen. El informe estima que 2,5 millones de personas de entre 25 y 35 años permanecen en el hogar familiar, equivalente al 37% de ese universo.
De ellos, 1,2 millones viven además en hogares con algún tipo de déficit habitacional.
La vivienda que falta y la demanda que todavía no aparece
El informe plantea que el déficit habitacional no debería analizarse solamente desde las viviendas que actualmente presentan problemas. También debe contemplarse la demanda potencial de quienes todavía no pudieron formar un hogar independiente.
Por eso, a las aproximadamente 1,5 millones de viviendas necesarias para resolver el déficit cuantitativo, se agregan unas 430.000 vinculadas con situaciones de allegamiento y al menos 500.000 viviendas que podrían ser requeridas por jóvenes no emancipados.
La estimación lleva la necesidad potencial a unas 2,5 millones de viviendas nuevas.














