La temporada de avistaje de ballenas comenzó el lunes una de las semanas más importantes del invierno con el inicio de las vacaciones escolares en Buenos Aires, el principal mercado emisor de turistas hacia Península Valdés. En el sector admiten que tienen buenas expectativas y destacan que, pese al contexto, el movimiento de visitantes se sostiene y las ballenas ofrecen excelentes condiciones para los avistajes.
Miguel Bottazzi, de la agencia Tito Bottazzi Avistajes, explicó en FM Del Viento que el comportamiento del turista cambió en los últimos años y que hoy predominan las reservas espontáneas, realizadas apenas 48 o 72 horas antes del viaje. «Las reservas son bastante de último momento, aunque este año también hubo algunos grupos que confirmaron con anticipación, algo que no suele ocurrir en invierno», señaló.

El empresario ballenero indicó que, si bien las vacaciones de distintas provincias ya comenzaron a generar movimiento en la región, el mayor volumen de visitantes se espera con el receso bonaerense, que comenzó oficialmente esta semana.
Además, destacó que incluso hubo turistas que decidieron viajar el mismo día de la final del Mundial. «Eso demuestra que la gente está haciendo el esfuerzo por viajar y elegir el destino, incluso en fechas muy particulares», afirmó.
En cuanto a la actividad, Bottazzi aseguró que la presencia de ballenas es abundante y que las condiciones para el avistaje son muy buenas. Las embarcaciones realizan salidas diarias a las 10, 12, 14 y 16 horas, aunque la última navegación queda supeditada a la demanda debido a que los días son más cortos durante el invierno.
«El avistaje dura por ley 90 minutos, aunque muchas veces se extiende hasta dos horas si las condiciones lo permiten o aparece alguna situación especial con los animales», explicó.

El referente turístico remarcó además que casi todos los visitantes que llegan a Puerto Pirámides realizan la excursión embarcada, lo que también genera un fuerte impacto económico en el resto de la localidad.
«El 95% de quienes llegan a Pirámides hacen el avistaje. Eso también le da un respiro importante a la gastronomía y a toda la actividad comercial del pueblo, que hasta hace pocos días tenía muy poco movimiento», sostuvo.
Una actividad estable, pero con el desafío de crecer
Más allá de las expectativas para esta temporada, Bottazzi planteó un análisis sobre la evolución del turismo en Península Valdés. Según explicó, la cantidad anual de visitantes se mantiene prácticamente estable desde hace tres décadas, con variaciones de entre el 10 y el 15% según cada año.
«Tenemos una especie de meseta. Eso da previsibilidad porque sabemos que el destino siempre recibe una cantidad importante de turistas, pero el desafío ahora es encontrar la forma de crecer», analizó.

Entre los aspectos a mejorar mencionó la necesidad de fortalecer la promoción del destino, ampliar la conectividad aérea y desarrollar estrategias que permitan atraer nuevos mercados, aunque reconoció que la actividad turística continúa siendo muy sensible al contexto económico nacional.
Actualmente, alrededor del 90% de los visitantes que llegan a Península Valdés son argentinos, mientras que el turismo internacional representa una porción mucho menor, aunque también resulta clave para la actividad.














