Por Javier Bezunartea.
Mañana comienza un camino que no termina en Luján. Miles de chubutenses, patagónicos y argentinos se preparan para llegar a la Basílica más representativa del país, movilizados por la fe, la esperanza y el deseo de agradecer o pedir.
Los motivos son múltiples: decir gracias, solicitar perdón, pedir salud, renovar la fe y mantener viva la esperanza. La Virgen de Luján, patrona de la Argentina, representa también ese sentimiento federal: algunos la tienen más cerca, pero todos la necesitamos y ella es un lugar de encuentro.
Miles de peregrinos caminarán en busca de paz: para el alma, para el cuerpo, para sus familias y también para quienes están lejos.

Este fenómeno de fe es difícil de explicar. Hay razones del corazón que no siempre se entienden, pero en la peregrinación hay algo más: una expresión de amor, de experiencias compartidas y de deseos que encuentran en la fe una razón de ser.
Cada peregrino vive el camino a su manera. Algunos caminan, otros rezan y muchos acompañan desde distintos lugares. Sin embargo, hay un deseo que atraviesa a todos: encontrar esperanza y sentir que no están solos.
La visita del papa León XIV y una nueva esperanza
Un mes después de este emocionante fin de semana, el papa León XIV visitará la Argentina. Su recorrido comenzará en Buenos Aires, continuará en Córdoba y finalizará en Luján, el lugar que convoca a miles de fieles.
El mismo escenario, la misma pasión y la misma fe volverán a reunir a los argentinos en torno a una devoción que atraviesa generaciones.
Todo está por venir y todo es esperanza. Cada argentino vivirá este momento a su manera, pero con un deseo en común: que la fe nos una, nos hermane y nos ayude a abandonar la indiferencia entre nosotros.

La Virgen de Luján, un lugar de encuentro
El Negro Manuel la dejó ahí para que todos puedan ir a verla. Su presencia y su historia forman parte de una devoción que sigue convocando a generaciones de argentinos.
Como dice una frase popular: «Dios está en todos lados», pero también está muy bueno ir a buscarlo.














