sábado, 13 julio, 2024

Divididos fue una aplanadora con un show lleno de psicodelia y rock

Con la empatía y cercanía a los lugares que visitan, esta vez tampoco nos defraudaron e invitaron a músicos de la orquesta del barrio Inta a tocar con ellos "San Saltarín".

Divididos hizo vibrar a Trelew con un show cargado de éxtos

Llegó el día y nos pasó por arriba como una verdadera aplanadora. Divididos se presentó en el gimnasio Municipal N° 1 de Trelew, y no dejó nada que desear. Lo que Ricardo nos había prometido días atrás, cuando habló con Diego Sorondo, conductor de Me matan limón en La Mega 98.3, lo cumplió. Le pusieron la misma garra que para el recital en Vélez el pasado 13 de mayo, cuando dieron comienzo a la gira por los 35 años siendo parte de la historia del rock nacional.

El show comenzó antes, no eran las 21.30 y ya se escuchaba “Paisano de Hurlingham”, las pantallas con una estética constructivista rusa, en negros, blancos y rojos, ya te contaban que lo que ibas a disfrutar era un verdadero espectáculo de rock. Sábado… jueves….. bromeaba Mollo con el público, el jueves pide un beso…. y así siguió una noche que se extendió por más de 2 horas y media.

Divididos
Ricardo Mollo Y Diego Arnedo En Trelew

Los solos, algo que nunca falta en los recitales de Divididos

¿Querés rock? Tomá. Así se siente ir a ver a Divididos. Un espectáculo de instrumentos, Mollo cambia la guitarra casi en cada tema. El primero en hacer su demostración fue Diego Arnedo que se lució en Sábado, las pantallas vibraban al ritmo del bajista, que lo tenían delineado al él y su bajo en el centro de la pantalla, mientras leíamos Sábadooooo, y besame.

El solo de Mollo

Ya habían tocado más de una hora, de un éxito atrás de otro, claro que Diego y Catriel necesitaban descansar, y este fue el momento más íntimo del cantante con su público. Todo se puso negro y una luz iluminó solo a Mollo, que comenzó a entonar las estrofas de Spaghetti del rock….”Pistones de un curioso motor, de humanidad, resortes viejos de este amor, que se va…” y cuando dice “Besos por celular” los teléfonos de quienes lo estaban filmando se bajaron para conectar con el momento. También dejó que el público cantara buena parte de la canción para así también él descansar, y disfrutar.

Divididos Y Un Show Lleno De Psicodelia Y Rock

Drum solo

Catriel también dio clases de batería, ya habíamos escuchado Haciendo cosas raras, ¿Qué ves?, La rubia tarada, si Sumo también se hizo presente, y después de Sisters, llegó el solo de batería. Catriel le pegó con todo su cuerpo. Estuvimos, creo que más de 10 minutos viéndolo sacar su alma a través de los palillos. Una clase magistral.

Y llegó San Saltarín

Antonella Loncuante, Y Leo Colliu Tocando Junto A Divididos San Saltarín
Antonella Loncuante, Y Leo Colliu Tocando Junto A Divididos San Saltarín

Y un día hicimos un tema nuevo dice Mollo, e invita a Antonella Loncuante, y Leo Colliu de la orquesta del barrio Inta. Ahí, la emoción a flor de piel. Ricardo ya nos había contado que quería un gaitero para tocar con ellos San saltarín, y desde el Canal empezamos a arengar para que aparezca alguien. Qué más lindo que un músico de tu ciudad pueda tener la experiencia de tocar con parte de la historia el rock, y ahí los vimos. Ricardo, Diego y Catriel les dieron “primera plana”, en el centro del escenario, con sus partituras tocando la flauta traversa y el violín, y que bien sonaron. Los escuchamos atentamente, y cuando terminaron aplausos y chiflidos llenaron el gimnasio.

¿Cómo qué esta no la tiene?

Divididos Y Un Show Lleno De Psicodelia Y Rock

Mollo le pregunta a uno que estaba desaforado en el pogo, la banda ya se había despedido varias veces, pero parece que este seguidor se había estudiado la lista de temas del Vélez, y cuando termina Ala Delta, le señalaba la guitarra y le pedía el último tema… Ricardo cambia la guitarra y empieza tocar “El ojo blindado” de Sumo en versión reggae, y de a poquito se fue volviendo un poco más punk, hasta que entró en delirio y las pantallas no se quedaron atrás.

Y así se despidieron después de más de dos horas y media de show, Diego y Catriel seguían llenado el espacio con música, Mollo mandaba amor, regalaba púas y se sentaba a mirar a la gente. Diego y él antes de despedirse agradecieron al público y pidieron poder volver pronto.


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