La Iglesia Católica tiene nuevo líder: Robert Prevost fue elegido como el Papa número 267 tras el fallecimiento de Francisco, ocurrido el pasado 21 de abril. La elección fue confirmada este jueves luego de que la tradicional fumata blanca emergiera de la chimenea de la Capilla Sixtina, anunciando al mundo que el Cónclave había llegado a un consenso. Eligió como nombre León XIV.
¿Quién es el nuevo Papa?
Nacido como Robert Francis Prevost el 14 de septiembre de 1955 en Chicago, Estados Unidos, el nuevo Pontífice tiene 69 años. Fue ordenado sacerdote en 1982 y posteriormente ocupó diversos cargos de liderazgo, incluyendo el de Prior General de los Agustinos y más recientemente Prefecto del Dicasterio para los Obispos, nombrado por el propio Francisco.
Prevost es considerado un hombre de sólida formación teológica, abierto al diálogo intercultural y comprometido con una Iglesia sinodal. Su trabajo en Perú como misionero durante más de una década lo acercó a las realidades sociales de América Latina, lo que marcó profundamente su visión pastoral.
Su elección representa un nuevo capítulo para la Iglesia Católica, tras más de una década del pontificado de Francisco, el primer Papa latinoamericano de la historia.
Sus primeras palabras como Papa
Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el nuevo Papa León XIV, nacido Robert Prevost, ofreció su primer mensaje al mundo como Sumo Pontífice. Sus palabras, cargadas de emoción y esperanza, resonaron con fuerza en la Plaza de San Pedro:
“Queridos hermanos y hermanas, este es el primer saludo de Cristo resucitado y buen pastor, que ha dado la vida por el rebaño de Dios.
¡Gracias al Papa Francisco! Todavía conservamos en nuestros oídos esa voz débil pero siempre valiente del Papa Francisco que bendecía a Roma. Su entrega, su fe y su amor por los más pobres marcaron el camino que ahora me toca continuar.
Les pido que seamos seguidores de Cristo, firmes en la fe, y testigos vivos del Evangelio. El mal no prevalecerá.
Hago un llamado a la paz, a todos los pueblos, a todas las naciones. Que el diálogo, la justicia y la reconciliación guíen los corazones de los hombres y mujeres de buena voluntad.
Y permitidme un saludo muy especial, en español, a mi querida diócesis de Chiclayo, en el Perú, que me formó en el amor a la Iglesia y al servicio del pueblo.
Recen por mí, como yo rezaré por ustedes.”
El mensaje de León XIV fue recibido con un prolongado aplauso y gestos de emoción entre los miles de fieles presentes, marcando el inicio de una nueva etapa para la Iglesia Católica.













