La Resolución 560/26 de la Secretaría de Estado de Energía y Ambiente de Rió Negro reglamenta el Decreto Provincial 136/26 y establece las condiciones técnicas, administrativas y económicas que deberán cumplir las empresas concesionarias de producción petrolera para acceder al beneficio.
El esquema contempla una reducción de la alícuota de regalías al 6% exclusivamente sobre la producción que resulte de nuevas inversiones. La producción que ya registra cada yacimiento queda fuera del beneficio.
El incentivo podrá extenderse por un plazo máximo de 10 años o hasta el vencimiento de la concesión, lo que ocurra primero.
«El régimen fue creado en marzo frente al declino de los yacimientos convencionales» y como una herramienta para generar condiciones que permitan recuperar actividad en campos maduros mediante nuevas inversiones.» afirma la secretaria de Hidrocarburos, Mariela Moya y subraya que » Río Negro decidió incentivar producción que hoy no existe. Si una empresa invierte, reactiva pozos y logra producir más, esa producción adicional accede al beneficio.»

El incentivo apunta a producir más en los campos maduros
Para acceder al programa, las empresas deberán presentar un Plan de Actividades e Inversiones Complementarias (PAIC), en el que deberán especificar las obras, trabajos, inversiones y producción adicional que esperan obtener.
Además, tendrán que establecer una curva de Producción Básica, certificada por un auditor externo independiente. Esa línea de base permitirá determinar cuánto de la producción mensual corresponde efectivamente al resultado de las nuevas inversiones.
De esta manera, el beneficio se aplicará solamente cuando la producción supere la línea de base previamente certificada.En los casos contemplados por los contratos vigentes, la producción incremental también podrá quedar exceptuada del aporte complementario del 3%.
Según explicó la secretaria de Hidrocarburos, Mariela Moya, el objetivo es generar condiciones para que las empresas vuelvan a invertir en pozos e instalaciones existentes y puedan transformar esas inversiones en nueva producción.
Áreas petroleras en proceso de reactivación.
En enero de 2026, por ejemplo, Río Negro llamó a concurso para Medianera, Rinconada-Puesto Morales y Las Bases, con el objetivo de incrementar inversiones, sostener la operación y recuperar producción.
En mayo, además, la provincia adjudicó Medianera y Rinconada-Puesto Morales a Geopetrol por un plazo de 10 años, con compromisos de inversión destinados a garantizar la continuidad operativa y recuperar actividad.
En julio se sumó otra convocatoria para las áreas Puesto Flores-Estancia Vieja y Puesto Prado, que contempla una inversión mínima de casi USD 12 millones durante los primeros cinco años.
Catriel, el corazón histórico del petróleo rionegrino
La política de incentivos busca precisamente aprovechar infraestructura existente para evitar el abandono de campos que todavía pueden aportar producción mediante nuevas técnicas de recuperación.
Inversiones, auditorías y control provincial
La reglamentación también establece un mecanismo de control sobre los proyectos beneficiados.
Las concesionarias deberán informar las actividades realizadas, acreditar las inversiones y presentar certificaciones anuales emitidas por auditores externos independientes.
La Provincia, por su parte, podrá realizar inspecciones, auditar las declaraciones y requerir información adicional para comprobar que las inversiones comprometidas efectivamente se hayan ejecutado y que el incremento productivo esté vinculado con ellas.
La autoridad de aplicación tendrá 30 días hábiles administrativos, una vez presentada y completada la documentación requerida, para resolver cada solicitud de adhesión.
El beneficio comenzará a regir para cada proyecto desde el mes posterior a la resolución que apruebe su incorporación y se aplicará una vez acreditadas las inversiones iniciales y la producción incremental correspondiente.
Río Negro busca extender la vida de sus yacimientos convencionales
La decisión forma parte de una estrategia provincial para enfrentar el declino de la producción convencional frente al crecimiento de los desarrollos no convencionales de la Cuenca Neuquina.














