jueves, 30 mayo, 2024

Nuevo año, nuevos gobiernos y, pese a todo, la renovación de una esperanza

Está en manos de la clase política que en este 2024 los esfuerzos pedidos a la ciudadanía se transformen en el beneficio general. El nuevo año es una oportunidad para renovar las esperanzas.

Comenzó el 2024 y se renuevan las esperanzas.

Entre DNU y Ley Ómnibus en el contexto nacional; con una reformulación del Estado provincial en marcha y el intento normalizador del proceso educativo en Chubut como prioridad, se fue el 2023 y llegó el nuevo año. Pasaron las extensas campañas, los procesos electorales y hubo renovación; llegó el momento de ver cambios y, pese a las inmensas dificultades, se renueva la esperanza de encausar el camino del país y, por ende, de Chubut.

A poco más de dos semanas de jurar como Gobernador y cuando el 2023 estaba de salida, Ignacio Torres estuvo en los estudios de Canal 12 y no se limitó a un balance de la novel gestión. Trazó objetivos, expuso una realidad económica y financiera acuciante, pero también se mostró confiado y expectante de lograr resultados en el primer semestre que se presenta complicado.

Año nuevo: la educación como principal objetivo

Nuevo Año: Ignacio Torres, Gobernador De Chubut, En El Programa Sin Hilo De Canal 12.
Ignacio Torres, Gobernador De Chubut, En El Programa Sin Hilo De Canal 12.

“Mi obsesión es la educación porque hay una generación que no resiste otra frustración”, se sinceró Torres aludiendo al gran fracaso de la política durante la mayor parte de la última década. Chicos que hoy transitan la escuela secundaria, pasaron por el primario casi sin asistencia a clases. Basta con repasar que, en muchos casos, un alumno pudo haber tenido entre el primer y sexto grado apenas un año con relativa normalidad debido a conflictos gremiales, problemas edilicios y la maldita pandemia del coronavirus.

Por todo ello y porque se viene la discusión salarial con los gremios, Ignacio Torres tiene en claro cuál es la prioridad. “Vamos a tener que hablar de alfabetización”, alertó mostrando la gravedad de un asunto que dejó a una generación entera sin posibilidad de comprender un texto o de realizar una operación matemática básica.

Austeridad y transparencia

Casi a modo de un rezo laico, el gobernador Torres repite permanentemente el mensaje de austeridad y transparencia. Y no solo como mandato a sus funcionarios, sino que también lo plantea como un pedido a los demás poderes del Estado. Ya hubo gestos concretos y anuncios de medidas a implementar en esa dirección.

Los empresarios deberán cumplir su parte, o al menos así lo dejó planteado el gobernador. El sector de la construcción fue apuntado se avanzará con un nuevo esquema de licitaciones y contratación de la obra pública, además de dar marcha atrás con aquellas que no avanzaron pese al pago de anticipos. Ahora, las empresas que quieran competir “no van a estar obligados a hablar con el presidente de la Cámara de la Construcción que era el que siempre cortaba el bacalao y repartía la torta”, sentención el primer mandatario desde los estudios de Canal 12.

Pesca y los permisos en Chubut

Para el ámbito de la pesca también hay acciones en agenda. “Se entregaron permisos sin ningún tipo de contraprestación para la provincia con una comisión armada ‘entre gallos y medianoche’. Va a haber una investigación”, enfatizó Torres en aquella entrevista concedida al programa Sin Hilo.

Hay un fideicomiso que va a ser –específicamente- utilizado para infraestructura escolar. Hubo una licitación de permisos que se entregaron (sin ningún tipo de contraprestación con la provincia) que rondan un monto entre 5 y 7 millones y medio de dólares. Con 7 millones de dólares, podemos hacer 7 escuelas. La última escuela que se hizo fue en el 2016 con fondos nacionales”, indicó volviendo a exponer cuál será la prioridad de su gobierno.

Regresar a la institucionalidad

Pudo haber pasado desapercibido, pero con la asunción de Torres a la Gobernación parece haber vuelto lo que debería ser normal: la relación institucional con intendentes, incluso con aquellos de distinto color político.

Que se lo vea al gobernador participando de actos, recorridas y anuncios con los radicales Damián Biss, de Rawson; o Gerardo Merino, de Trelew, no llama la atención. Pero también tuvo algún raid institucional con el justicialista Othar Macharashvili en Comodoro Rivadavia y fueron varias veces a pesar del corto tiempo que llevan en sus cargos. De hecho, Torres asistió a la asunción del comodorense.

Es bueno para todos, para los vecinos, que las coincidencias sobrevuelen las diferencias políticas. Habrá disentimientos, como es lógico, pero esa relación entre un Gobernador y un Intendente no puede verse afectada.

El pasado muestra ejemplos de grietas que terminaron pagando, de una forma u otra, los ciudadanos. Transcurría la década del ’90, ambos eran radicales, pero el por entonces intendente Gustavo Di Benedetto se enteró por radio que el gobernador Carlos Maestro había enviado a sus ministros a negociar en un corte de ruta en Trelew sin levantar el teléfono para hablar con la Intendencia.

En algún momento el diálogo se interrumpió entre Mario Das Neves y Carlos Eliceche cuando éste era el intendente de Madryn, incluso hubo reproche a cielo abierto ante una protesta del gremio de la Uocra durante una visita del entonces gobernador a la ciudad del Golfo.

Más acá en el tiempo, Máximo Pérez Catán pagó caro su adhesión dasnevista durante la gestión provincial de Martín Buzzi. Y qué decir de la relación rota entre Mariano Arcioni y Adrián Maderna, que terminó de estallar con aquella sospecha sobre el rol del madernismo en los violentos episodios incendiarios tras la aprobación de la Ley Minera, luego derogada.

Habría más ejemplos para citar, pero en todo caso y ante la evidencia de los hechos, aparece como saludable que esta renovación de autoridades se restablezca la institucionalidad. Las disputas políticas deben transcurrir por otro carril.

Nuevo año, renovar esperanzas

El 2023 fue un año atravesado por las elecciones y muchos se abocaron casi exclusivamente a las campañas alimentando el hartazgo generalizado. La inflación convivió (y convive) con nosotros y tiene ramificaciones en cada aspecto de la vida diaria. La llegada a las fiestas de fin de año fue con el poder adquisitivo devastado, el arbolito de Navidad carente de regalos y la cena de fin de año adaptada a una frase presidencial convertida en ”meme” aunque sea una triste realidad: “no hay plata”.

Pese a todo, hay espacio para renovar la esperanza, para aspirar a que los cambios lleguen y que el beneficio colectivo sea superior al sacrificio que cada ciudadano se verá obligado a hacer. Pero la clase política, los que están en los gobiernos, en la oposición, sumados a los gremios defendiendo a los trabajadores y no intereses partidarios o sectoriales, los empresarios y los que ponen precios, deben ser impulsores para que esa esperanza crezca para ver efectos positivos.

La realidad diaria abruma, pero aún existe la expectativa de mejorarla. Está en manos de la dirigencia sostenerla y concretar lo prometido. Que este 2024 se convierta en una gran oportunidad y que sea para la inmensa mayoría, para la que sigue poniendo su esfuerzo y esperando, para aquellos que quedaron excluidos, para los que siempre ponen de su parte y se indignan al ver que se benefician los mismos.


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