lunes, 17 junio, 2024

"El Chubut" fue víctima de los ataques incendiarios del año pasado

Un atentado contra la libertad de prensa que puso en riesgo de vida a los trabajadores del medio.

"El Chubut" fue víctima de los ataques incendiarios del año pasado.

Hace un año atrás, el 20 de diciembre de 2022, el Diario El Chubut fue víctima de uno de los más graves atentados a la libertad de prensa cometidos en democracia.

En medio de las marchas anti mineras que se realizaban en el Valle, un grupo de personas, por lo menos una veintena, arremetieron con furia contra las oficinas del medio periodístico en Trelew. Primero, rompieron los vidrios con piedras y otros elementos contundentes, y después, utilizando bombas molotov, prendieron fuego las instalaciones del diario, destruyendo la planta baja y poniendo en riesgo la vida de medio centenar de personas: periodistas, fotógrafos, editores, administrativos.

Aunque el atentado criminal no haya cobrado víctimas, fue una verdadera tragedia. Porque un ataque de esta magnitud a la libertad de prensa, que es un valor sagrado de la democracia, siempre será una tragedia.

Incendio De El Chubut: Un Año Sin Respuestas

Hasta el momento, solo cuatro personas fueron identificadas e imputadas de haber cometido el hecho. Para los directivos y periodistas del Diario El Chubut, los investigadores han ido detrás de “los perejiles”, no de los autores intelectuales del atentado. Están convencidos de que hay responsabilidades institucionales y políticas, y que importantes referentes partidarios tendrían vinculación con los autores del atentado.

La mirada también está puesta en la performance de los operadores judiciales, cuya tarea fue perdiendo efectividad con el paso del tiempo. La investigación cayó en manos de algunos de los fiscales más calificados de la provincia. Todavía están a tiempo de levantar la puntería para no tirar por la borda la fama de buenos funcionarios que se han ganado.

Desde el primer día, no he dejado de pensar en la profundidad de la tristeza que seguramente embargó a nuestras colegas aquella noche aciaga. Fueron a trabajar como todos los días. Con las preocupaciones y las necesidades que tiene cualquier trabajador de prensa. Con la responsabilidad y la entrega que los caracteriza. De pronto, un grupo de cobardes desquiciados los violentan y prenden fuego su lugar de trabajo y las herramientas con las que describen la realidad. Estoy seguro de que aquel día los marcó para siempre y de que fue un antes y un después para su actividad profesional. No se puede hacer periodismo de la misma manera después de vivir una experiencia tan horrorosa.

Pero lo más grave, es que, a un año del atentado, la sensación de injusticia y de impunidad los sigue atravesando. Y eso es profundamente doloroso. Para ellos, para la sociedad y para la democracia.

Es muy simple. Dime cómo se defiende la libertad de prensa en una provincia y te diré cuanta democracia hay en ella.


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