Dos caras de la moneda. Suele darse en el fútbol como en la vida. En un partido que mostró mejor a cada equipo en los dos períodos, el Aurinegro aprovechó el momento suyo para acercarse a la punta y anhelar con repetir la experiencia de la temporada pasada.
Es difícil porque a los puntos que separan a Ferro con respecto a Madryn tiene a Morón y a Godoy Cruz quienes deberán jugar sus encuentros de la fecha 32 este fin de semana. Los del oeste bonaerense tienen 55 unidades mientras que los mendocinos, 53 como los chubutenses.
Primer tiempo, mejor Ferro
Bonnin fue la gran figura de la etapa inicial. Salvó dos veces cuando su arco parecía caído: ante un avance y remate fuerte de Kim, a los 12, de la misma forma que a los 35 hizo la «de Dios» frente a Denning.

La visita apenas pudo incomodar al arco defendido por Monetti con alguna aproximación desde larga distancia.
Segundo tiempo, las emociones
Canto vio la segunda amarilla y se fue expulsado en Ferro que, inmediatamente, pudo sacar ventaja: mano en el área y penal ejecutado por Reniero. La pelota dió en el travesaño.
El anfitrión sintió el impacto mientras que en los huéspedes ingresaban, juntos, Montagna y Peinipil.
Los dos serían fundamentales al punto de ser los autores de los goles: a los 32 Silba peinó la pelota para que Montagna tuviese confianza. El volante-delantero entró por derecha y definió de zurda cruzado.

Hasta el final Madryn tendría más chances para aumentar que Ferro para igualar.
En una de esas contras Montagna corrió por derecha y cuando llegó hasta el fondo de la cancha habilitó a Peinipil que esperaba ansioso en el segundo caño: el joven nacido en la localidad del Golfo tocó al gol para la alegría del plantel que se abrazó en un solo abrazo.
Madryn volverá a jugar en nueve días cuando reciba en su cancha a Chaco For Ever. Este fin de semana «cruzará los dedos» para que Morón y Godoy Cruz no sumen y así permitirse soñar como cuando, un año atrás, viajó hasta la cancha de Platense para disputar la final por el ascenso.















