Vaca Muerta ya no representa únicamente el crecimiento de la producción de petróleo y gas. El desarrollo de la formación no convencional también está dando lugar a una transformación inédita en la infraestructura energética de la Patagonia, con obras que modificarán la forma en que los hidrocarburos llegan a los puertos, a los centros de consumo y a los mercados internacionales.
La producción continúa en ascenso. La cuenca neuquina aporta actualmente el 67% del petróleo y el 60% del gas natural que se produce en el país, con unos 900.000 barriles diarios de crudo y 160 millones de metros cúbicos de gas. El objetivo de las operadoras es alcanzar el millón de barriles diarios antes de fin de año y llegar a 1,5 millones hacia 2030.
Sin embargo, ese crecimiento depende de una condición indispensable y es contar con la infraestructura necesaria para transportar toda esa producción. La obra más avanzada es el Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), un proyecto de casi 600 kilómetros que unirá los yacimientos neuquinos con una nueva terminal de exportación sobre la costa atlántica de Río Negro.
La inversión supera los US$3.000 millones y reúne a empresas como YPF, Pluspetrol, Pan American Energy, Pampa Energía, Vista, Chevron, Shell y Tecpetrol.
El ducto permitirá transportar hasta 550.000 barriles diarios, con posibilidad de ampliar esa capacidad a 700.000, mientras que la terminal marítima recibirá buques de gran porte, capaces de cargar cerca de dos millones de barriles en un solo viaje, reduciendo costos logísticos y ampliando los destinos de exportación.
Las primeras operaciones están previstas para fines de este año, aunque las exportaciones comenzarían entre enero y febrero de 2027, una vez completado el proceso de almacenamiento inicial.
La infraestructura gasífera también atraviesa una etapa de expansión. TGS avanza con la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, una obra de US$700 millones que incrementará la capacidad de transporte entre Neuquén y Buenos Aires de 26 a 40 millones de metros cúbicos diarios.

El impacto será doble: permitirá reducir la importación de Gas Natural Licuado durante el invierno y disminuir el costo energético para el país.
En paralelo, Southern Energy construirá un gasoducto de 471 kilómetros entre Vaca Muerta y el Golfo San Matías, donde se instalarán dos plantas flotantes para producir GNL destinado a la exportación.
A ese proyecto se suma otro encabezado por YPF, la italiana Eni y XRG, la firma de inversiones energéticas de Abu Dhabi, que contempla un nuevo sistema de ductos entre Neuquén y Sierra Grande.
Las obras no solo buscan acompañar el crecimiento de Vaca Muerta. También representan una oportunidad para fortalecer la economía de la Patagonia, generar empleo, mejorar la logística regional y consolidar a Río Negro y Neuquén como la principal puerta de salida de la energía argentina hacia el mundo.

Con todo, si la producción alcanza los niveles previstos para 2030, las exportaciones de petróleo podrían generar ingresos por más de US$21.600 millones anuales, mientras que la mayor disponibilidad de gas reducirá la necesidad de importar energía durante los meses de mayor consumo.















