domingo, 23 junio, 2024

Veterano brindará una charla sobre el rol del sector pesquero durante la Guerra de Malvinas

"Tenían la posibilidad de desembarcarse y no ir, pero nadie se negó", contó el héroe de Malvinas y pescador retirado Ramón Carreras, quien el jueves ofrecerá una charla en el Centro de Veteranos.

Ramón Carreras brindará una charla sobre el rol del sector pesquero durante la Guerra de Malvinas.

En el marco de la semana donde se conmemora la Soberanía Nacional, el héroe de Malvinas y pescador retirado, Ramón Carreras, ofrecerá una charla abierta sobre el papel trascendental que jugó un grupo de buques pesqueros argentinos durante el conflicto del Atlántico Sur en 1982.

Durante el encuentro, que se desarrollará este jueves 22 desde las 18 horas en el Centro de Veteranos de Puerto Madryn (1° de Marzo 585), el referente exhibirá documentos históricos sobre la operatoria de los barcos, además de relatar en carne propia su participación en la guerra.

Carreras pasó este miércoles por los estudios de FM Del Viento y, a modo de introducción, contó que él era cabo principal del batallón de Infantería Marina en Puerto Belgrano, escuadrón que luego ofició como el grueso de la Operación Rosario con el buque ARA Cabo San Antonio, la primera de las naves que desembarcó tanques de la Armada Argentina en las islas.

“Tomé la decisión de retirarme de la Armada a principios de 1985; habíamos perdido las ganas de seguir. Justo nos vinimos de vacaciones a Puerto Madryn, donde mi cuñado estaba radicado ya que navegaba en la pesca. Él me dijo ‘mirá lo que gano yo’ y eran como 4 sueldos míos. Cuando volvíamos a Mar del Plata le dije a mi señora ‘llego, hago el curso, saco la libreta y me voy de la Armada’, ella me apoyó”, explicó el veterano respecto a cómo ingresó luego al ámbito de la pesca.

Su cercanía con la actividad pesquera y la necesidad de difundir los hechos ocurridos durante el conflicto bélico lo llevó a investigar de cerca y recopilar información sobre el rol que, en forma paralela a las fuerzas armadas argentinas, realizaron marineros y capitanes de seis embarcaciones pesqueras, dispuestos a realizar tareas de inteligencia militar.

En ese marco, para el encuentro de mañana anticipó que llevará cartas náuticas con las que contaban las tripulaciones, donde se marcaron los derrotero que hacían las fuerzas inglesas desde la Isla Ascensión hasta Malvinas. La participación de los pesqueros se organizó en varios grupos operativos, relacionados directamente con el comando local de Control Operativo de la Armada Argentina.

“Había 2 grupos de pesqueros que actuaron como buques espías; en las cartas se marca bien dónde actuaron los buques pesqueros Narwal (hundido en combate), Usurbil, Mar Azul, María Alejandra, Constanza y María Luisa. A bordo de algunos de esos barcos iba un oficial de inteligencia, tenían toda la información sobre la flota inglesa. Todos los días eran sobrevolados por aviones y helicópteros ingleses; ellos sabían, por ejemplo, que el Narwal pasaba información”, repasó Carreras.

El 12 de abril de 1982, diez días después del desembarco argentino en la Islas Malvinas, Gran Bretaña movilizó su fuerza naval hacia las Islas y ese mismo día, en Buenos Aires y Mar del Plata, funcionarios del Ministerio de Agricultura y Ganadería, en ese tiempo al mando de la Junta Militar, se reunieron con miembros de la Cámara de Armadores de buques de Pesca Congeladores (CaPeCA) y con la Cámara de Armadores para solicitar su colaboración.

El veterano de guerra recordó que las tareas que se les encomendaron fue la búsqueda y rescate de pilotos de aviones como así también tripulantes de barcos argentinos caídos al mar, o la eventual tarea de transporte de carga o pasaje que pudiera llegar a requerírseles. Por otra parte, se les encomendó proporcionar información operativa si se detectaba “cualquier objeto que se considere ajeno a las tareas pesqueras”.

Las pesqueras y sus tripulaciones, en algunos casos, contaban en sus filas con extranjeros; se pusieron a disposición de las fuerzas de seguridad, a pesar del riesgo que implicaba. 

“Uno de los motivos que me lleva a contar todo esto es que, una cosa es estar arriba de un buque de combate, y otra cosa es estar en un pesquero que está diseñado para trabajar nada más. Las tripulaciones de los seis pesqueros, cuando se les informó que iban a oficiar de espías, tenían la posibilidad de desembarcarse y no ir, pero nadie se negó”, concluyó el héroe de guerra al extender una vez más la invitación a la charla del jueves.


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