domingo, 3 marzo, 2024

Discepolín, el artista que cruzó la frontera del tiempo

Enrique Santos Discépolo murió el 23 de diciembre de 1951, a los 50 años.

La obra de Discepolín se mantiene en las letras de sus tangos y en las películas

Enrique Santos Discépolo murió, un día como hoy, en 1951. Tenía 50 años y ya se había transformado en un referente de su época. Cuatro de sus tangos mas famosos los escribió con una diferencia entre sí de 19 años. Así se gestaron “Yira-Yira(1929), “Cambalache” (1934), “Uno” (1943 y “Cafetín de Buenos Aires” (1948). Prolífico, “Discepolín”, fue actor, director de cine, autor e radios teatro, y su voz inconfundible fue la elegida por el primer peronismo, para publicitar los actos de gobierno previo al segundo mandato. Esto le valió el desprecio, inclusive, de quienes lo admiraron por su obra artística. Libros y diversos materiales audiovisuales forman parte del estudio de su vida. En la actualidad, “Mordisquito” se emite por la TVP.

La Vigencia De &Quot;Discepolín&Quot;, 72 Años Después
El libro escrito por Sergio Pujol, una de las biografías mas completas del poeta.

“Discepolín” nació con el nombre de Enrique Santos Discépolo, el 27 de marzo de 1901 en el barrio de Balvanera. Mucho tiempo mas tarde, cuando Discépolo ya había muerto, la letra de Borges y la historia de Jacinto Chiclana se unieron a la música de Astor Piazzolla para hablar de un guapo nacido en la tierra de quien nos lleva a recordarlo en esta efeméride. Fue su hermano, Armando Santos Discépolo, autor teatral, quien ofició de tutor suyo tras la muerte de su padre. Fue así como la actuación se erigió en su primera relación con el mundo artístico. Consolidado en estas lides emergió el poeta que le dió su música a una Buenos Aires en pleno ardor tanguero.

“Esta noche me emborracho”, “Chorra”, “Malevaje” y “Yira-Yira” (tema que ha sido reversionado hasta por el rock nacional) fueron los primeros impactos en un mundo en donde se asociaban las figuras del tango y se aproximaba la denominada época dorada del cine argentino que confluyó en las décadas del 40′ y del 50′. Todo ese brevaje mas un país que socialmente, tanto a principios de siglo, como posterior a la primera guerra mundial, se transformaba en una mezcla. Tal vez una especie de “Cambalache” como escribió, Discépolo, en 1934 tras una gira actoral que mantuvo en Uruguay. Incansable, pese a su fragilidad, fue el responsable hasta de comedias musicales.

Cada lunes, desde las 22.30, se emite la mini serie “Morisquito”. La historia está centrada en la participación de Discépolo como autor y locutor de sus monólogos en donde se refiere a los logros del primer gobierno peronista. Sin embargo, en la trama, se muestra la tensión entre Raúl Apold, responsable de la comunicación, su convivencia con Tania, referente del tango femenino, su sensibilidad extrema y de qué manera le afectan los desaires hasta de los propios amigos de su círculo bohemio.

El quiebre que se produce tras el 17 de octubre de 1945 instala en la vanguardia a aquellas figuras de la literatura, la música y la actuación. Homero Manzi, Arturo Jauretche y Aníbal Troilo, menores a “Discepolín” tienen, entre otros y otras, una activa participación en la vida pública en un país que no escapa, ya a esa altura, a los inicios de la segunda guerra mundial, de la misma manera a cómo se dividió el mundo “en dos” en el marco de la “guerra fría” que se extendió hasta la caída del muro de Berlín en 1989. En ese contexto es que Enrique Santos Discépolo se transforma, previo a las elecciones de 1952, en la voz del gobierno peronista. No llegaría a saber de ese triunfo. Murió, un día como hoy, en vísperas de Nochebuena de 1951.

También te puede interesar

Lo más leído en 7 días