La nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán volvió a poner en alerta a los mercados internacionales y provocó un fuerte repunte del precio del petróleo, en un contexto de creciente incertidumbre sobre el abastecimiento mundial de crudo. La renovada tensión en Medio Oriente revirtió la calma que predominaba en las últimas semanas y volvió a colocar al Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del comercio global de petróleo y gas natural licuado, en el centro de la escena.
El detonante fue la reanudación de los bombardeos estadounidenses sobre objetivos estratégicos iraníes. Tras la ofensiva, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que el período de tregua había finalizado, mientras Teherán volvió a advertir sobre la posibilidad de restringir el tránsito marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del planeta.

Como consecuencia, los futuros del petróleo Brent subieron casi un 4% y rozaron los 80 dólares por barril, dejando atrás el piso de poco más de 70 dólares registrado a comienzos de julio, cuando los mercados apostaban a una distensión diplomática.
Un impacto de doble filo para Argentina
Para la Argentina, el nuevo escenario internacional presenta efectos contrapuestos. Por un lado, la suba del petróleo reduce las posibilidades de que bajen los precios de los combustibles en el mercado interno. Por el otro, fortalece el perfil exportador de Vaca Muerta y mejora el ingreso de divisas provenientes del sector energético.
La creciente producción no convencional permitió que el país reduzca significativamente su dependencia de las importaciones energéticas. En ese contexto, un barril más caro incrementa el valor de las exportaciones de hidrocarburos y mejora el saldo comercial del sector.
Vaca Muerta impulsa un superávit récord
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elaborado con datos del INDEC, la balanza energética argentina alcanzó un superávit histórico de 6.987 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, lo que representa un crecimiento interanual del 87%.
El estudio señala que el 79% de esa mejora respondió al incremento de los volúmenes exportados desde la cuenca neuquina, mientras que el resto obedeció a la evolución de los precios internacionales.

Además, las exportaciones de combustibles y energía superaron los 8.118 millones de dólares en los primeros seis meses del año, equivalentes a más del 15% del total de las ventas argentinas al exterior.
En paralelo, la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) revisó sus proyecciones y ahora estima que las exportaciones energéticas superarán los 11.300 millones de dólares durante 2026, unos 3.100 millones más que las previsiones iniciales.
El efecto sobre los combustibles
Pese al fuerte aumento internacional, el traslado a los surtidores argentinos no sería inmediato. La principal razón es la estrategia que suele aplicar YPF, basada en un mecanismo de amortiguación que busca evitar cambios bruscos en los precios locales cuando el valor internacional del crudo registra fuertes oscilaciones.

Este esquema permite moderar los aumentos en el mercado interno, aunque también implica que las bajas internacionales tampoco se reflejen rápidamente en las estaciones de servicio.
En paralelo, organismos internacionales comenzaron a revisar sus proyecciones para el resto del año. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima que el precio promedio del barril durante 2026 podría ubicarse entre un 20% y un 25% por encima del registrado el año anterior.
El organismo también advirtió que el encarecimiento del petróleo impactará sobre los costos logísticos, los fertilizantes y el transporte, presionando sobre los precios internacionales de los alimentos y prolongando la incertidumbre económica global.














