domingo, 3 marzo, 2024

Reutilizar desechos de cerveza: 2 estudiantes desarrollaron barra proteica

Dos alumnas de la Escuela N° 781 de Dolavon fueron seleccionadas para participar del concurso Innovar.

Marlene y Malena desarrollaron barra proteica con desechos de cerveza

Marlene Antieco y Malena Llancafil, cursan el 7° año de la Escuela N° 781 “Don Eladio Zamarreño” de Dolavon fueron seleccionadas para participar del concurso Innovar, con sus barras proteicas “Pro Fit” que se realizan a base de bagazo y buscan poder darle utilidad al desecho de la cerveza.

La oferta educativa de la escuela está dirigida a la “Tecnología de los Alimentos“, en este marco es que las estudiantes presentaron su proyecto basándose en la reutilización de los desechos que esta industria que continúa en auge, y que comenzó en el año 2015.

La fecha para la exposición de los productos está prevista para septiembre, mes en el que Marlene y Malena deberán presentar su proyecto ante un prestigioso jurado elegirá las mejores iniciativas que podrán alzarse con premios de entre $1.200.000 y $600.000.

¿Qué es el bagazo de la cerveza?

Barra Proteica Cerveza Bazo

La cerveza es una de las bebidas alcohólicas más populares y consumidas del mundo, con una historia que se remonta hasta 5000 años de antigüedad. En Argentina, su consumo –históricamente circunscripto a la producción de pequeños locales-, empezó a consolidarse avanzado el siglo XIX, cuando los inmigrantes Emilio Bieckert y Otto Bemberg erigieron -en 1880 y 1888 respectivamente- dos grandes fábricas de cerveza que multiplicaron y expandieron la oferta.

La principal materia prima utilizada en la producción es la cebada malteada. Es sometida a un proceso de cocción y maceración del que resulta el mosto cervecero, licor que luego atraviesa una etapa de fermentación para lograr el resultado final. En este proceso se producen cantidades importantes de un residuo insoluble, conocido localmente como bagazo cervecero e internacionalmente como “Brewer’s spent grain” (BSG) (Lynch, etal., 2016). Este subproducto representa el 85% de los residuos y es en promedio el 31% del peso original de la malta utilizada durante el proceso (Nigam, 2017).

Un serio problema ambiental

Es una materia prima de interés para la aplicación en diferentes áreas debido a su bajo costo, disponibilidad durante todo el año y valiosa composición química. Es destinada mayormente a la alimentación de ganado y en algunos casos se emplea como abono en tierras de cultivo, sin embargo en las zonas urbanizadas constituye un serio problema ambiental.

Este subproducto requiere una disposición final en un vertedero o en un relleno sanitario, donde su descomposición de forma anaeróbica genera metano, un gas de efecto invernadero 25 veces más potente que el dióxido de carbono, que además puede persistir durante varias décadas después de la eliminación de residuos, generando así un fuerte impacto sobre el ambiente. Por esta razón, la utilización de bagazo como insumo para elaborar productos de consumo humano, es una propuesta sumamente oportuna como ejemplo de economía circular; que a diferencia del modelo lineal lleva adelante los principios de regeneración y restauración del capital natural.

El bagazo representa una oportunidad para reinsertar en un proceso productivo, un nuevo insumo de tipo renovable
en detrimento del uso de materiales de fuentes no renovables o de impacto ambiental negativo. (Fuente: Agricultura Ganadería y Pesca de Nación)

Concurso Innovar

Es una iniciativa del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación a través de la Dirección de Articulación y Contenidos Audiovisuales. En total, el certamen repartirá $57.300.000 en 97 distinciones que incluyen los premios en cada categoría (95), y dos (2) Grandes Distinciones Innovar.

En esta edición las iniciativas deberán enmarcarse en alguna de las siguientes nueve categorías:

  • diseño innovador;
  • investigación aplicada;
  • desarrollo sustentable y energía;
  • alimentos;
  • salud;
  • robótica e inteligencia artificial;
  • pequeñas y medianas empresas;
  • innovación en la universidad;
  • Escuelas técnicas y agrotécnicas.

*Para esta última categoría, que tendrá diferentes etapas de participación, el concurso articuló su organización en conjunto con el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Una vez cerrada la convocatoria general, y para reforzar el carácter federal del certamen, un comité especialmente conformado seleccionará las mejores dos iniciativas de cada provincia (una de escuelas técnicas y una de escuelas agrotécnicas), a las que se les adjudicará una distinción de $300.000 que deberán aplicar al desarrollo y/o la mejora de sus prototipos. En ese proceso, los grupos recibirán la asistencia técnica del INET, el INTI y el INTA -a través de un referente local- que acompañará a cada equipo en cada instancia de desarrollo. Estos proyectos deberán apuntar a la obtención de productos o procesos tecnológicos innovadores que atiendan y solucionen necesidades productivas locales.

Finalmente, luego de la exposición prevista para el mes de septiembre, un prestigioso jurado elegirá las mejores iniciativas que podrán alzarse con premios de entre $1.200.000 y $600.000.

Del concurso podrán participar, de forma individual o grupal, personas físicas mayores de 18 años, de nacionalidad argentina nativa o residentes en el país y personas jurídicas radicadas en Argentina que no sean filiales de casas matrices.

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