Una nueva alerta por estafas digitales se encendió en Chubut después de que se conocieran al menos tres situaciones en las que delincuentes se hicieron pasar por los hijos de mujeres para contactarlas por WhatsApp. En los tres casos se repitió un mecanismo: los mensajes llegaron desde un número nuevo, con una foto de perfil que correspondía al supuesto familiar.
La maniobra comienza con una explicación aparentemente cotidiana. El supuesto hijo cuenta que se le rompió el celular, que la pantalla dejó de funcionar o que está utilizando provisoriamente otro teléfono. Con esa excusa, intenta que su madre guarde el nuevo número y continúe la conversación como si se tratara de un contacto legítimo.
El problema es que detrás de esa identidad puede haber una persona que nunca tuvo acceso al teléfono ni a la cuenta original del familiar.
Cómo funciona la estafa del supuesto cambio de número
El engaño utiliza una situación que resulta familiar para muchas personas: recibir un mensaje de un hijo que avisa que tiene un teléfono nuevo y que necesita actualizar su contacto.
En la captura de uno de estos intercambios, el supuesto hijo explica que se le cayó el celular, que la pantalla quedó negra y que utilizará otro número de manera provisoria hasta poder llevarlo al técnico.
La conversación empieza con un saludo afectuoso y un relato que busca justificar el cambio. La intención es que la persona que recibe el mensaje no cuestione la identidad del contacto y lo incorpore a su agenda.
En esta modalidad, los estafadores pueden utilizar una cuenta nueva de WhatsApp, incluso de WhatsApp Business, y colocar una fotografía del verdadero hijo. Una vez que consiguen establecer la comunicación, pueden intentar pedir dinero, plantear una urgencia o solicitar información personal.
La utilización de una foto real no significa necesariamente que hayan hackeado el WhatsApp original. La suplantación puede realizarse desde otra cuenta, con datos e imágenes obtenidos por distintos medios.
¿Cómo consiguen el número de teléfono y la foto del hijo?
Una de las principales dudas que genera esta modalidad es cómo los delincuentes consiguen información suficiente para hacerse pasar por un familiar sin ingresar a su cuenta.
Existen distintas posibilidades. Una de ellas es que los datos estén disponibles públicamente en redes sociales. Las fotografías, los nombres, las etiquetas y las publicaciones familiares pueden permitir identificar vínculos entre personas y reconstruir quién es hijo, madre, hermano o pareja de alguien.
También pueden obtener números telefónicos de publicaciones, grupos, directorios o bases de datos que circulan en internet. Otra posibilidad es que utilicen información filtrada, aunque no hay elementos suficientes para afirmar que eso haya ocurrido en los casos registrados en Chubut.
Con esos datos, pueden crear una cuenta nueva, utilizar una imagen que genere confianza y comenzar una conversación con un mensaje que parece completamente habitual.
Por eso, tener una foto de perfil idéntica a la de un familiar no es una garantía de identidad. La imagen puede haber sido copiada y utilizada por otra persona sin autorización.
¿Hackearon WhatsApp o están suplantando la identidad?
Aunque ambas situaciones pueden terminar en una estafa, existe una diferencia importante entre el robo de una cuenta y la creación de un perfil falso.
Cuando hay una suplantación, el delincuente utiliza otro número y configura una cuenta con el nombre y la foto de la persona a la que quiere imitar. El verdadero titular puede continuar utilizando su WhatsApp sin inconvenientes.
En cambio, cuando se produce el acceso ilegítimo a una cuenta, el estafador puede haber conseguido el código de verificación o utilizado algún mecanismo para vincular un dispositivo. En esos casos, la víctima puede detectar movimientos que no reconoce o incluso perder el acceso.
En los episodios conocidos en Chubut, la presencia de un número nuevo con una foto familiar es compatible con una suplantación, pero para determinar exactamente cómo se obtuvieron los datos hace falta analizar cada caso.
Qué hacer si un supuesto familiar escribe desde otro número
Ante un mensaje que anuncia un cambio de teléfono, los especialistas en seguridad digital recomiendan no confiar únicamente en el nombre o la fotografía del contacto.
Estas son algunas medidas para evitar caer en el engaño:
- Llamar al número anterior: antes de guardar el nuevo contacto o continuar la conversación, intentar comunicarse con el familiar a través del teléfono que ya estaba agendado.
- Verificar por otro medio: si no responde, contactarlo mediante una llamada telefónica, otra red social o a través de otro integrante de la familia.
- No transferir dinero sin confirmar: si el supuesto familiar plantea una urgencia económica, verificar personalmente su identidad antes de realizar cualquier operación.
- No compartir códigos: nunca enviar códigos de verificación, PIN ni claves que lleguen por SMS o WhatsApp.
- Bloquear y reportar: si se confirma que se trata de una cuenta falsa, bloquear el número y denunciarlo desde la aplicación.
También es conveniente configurar la privacidad de WhatsApp para limitar quién puede ver la foto de perfil, la información personal y otros datos de la cuenta.
Tres casos en Chubut y una pregunta que queda abierta
La repetición de este mecanismo en al menos tres situaciones en la provincia plantea una pregunta: ¿los estafadores están utilizando información pública para identificar vínculos familiares o existe alguna otra vía por la que consiguen los datos?
Para determinarlo, será importante establecer si los números utilizados tienen alguna relación entre sí, si las fotografías estaban disponibles en redes sociales y si los mensajes contenían información que no podía obtenerse públicamente.
También será relevante conocer si las víctimas recibieron pedidos de transferencias, si llegaron a entregar dinero y si realizaron denuncias.
Mientras tanto, la principal recomendación es sencilla: cuando un supuesto hijo o familiar avisa que cambió de número, hay que confirmar su identidad antes de guardar el contacto o responder a cualquier pedido. Una foto conocida y un mensaje afectuoso pueden formar parte de un engaño diseñado precisamente para generar confianza.















