lunes, 15 agosto, 2022
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El recuerdo de un vecino que fue protagonista de «el día que Madryn se quedó sin pan»

El recuerdo de un vecino que fue protagonista de «el día que Madryn se quedó sin pan»

El recuerdo de un vecino que fue protagonista de «el día que Madryn se quedó sin pan»

En un día que hace a la memoria colectiva, la comunidad recuerda el desembarco de los soldados en Puerto Madryn a bordo del Camberra.
El recuerdo de un vecino que fue protagonista de "el día que Madryn se quedó sin pan"
Fotografías inéditas tomadas por el autor del relato

Era sábado ese 19 de junio de 1982, nada se sabía de qué pasaba con los soldados que combatieron en Malvinas. Se mencionaban distintas alternativas entre una de ellas que iban a ser devueltos al suelo de la Patria.

Ese día me tocó trabajar en la planta de aluminio de ALUAR. Se trabajaba, además de lunes a viernes, un sábado por medio. Un sábado iba la mitad del personal mensualizado de cada sector y el siguiente la otra mitad y se trabajaba solo 4 horas de 8 a 12 hs. Generalmente era día de facturas y tertulias en cada sector y de orden de cuestiones de trabajo. Difícilmente se comenzaba algo que necesariamente quedaría interrumpido hasta el lunes.

Ese 19 de junio al salir a las 12 hs y pasar por portería escuche algo que me extraño. Uno de la guardia comentaba que la ambulancia de planta había salido para el muelle Storni, el puerto de aguas profundas de Madryn.

El recuerdo de un vecino que fue protagonista de "el día que Madryn se quedó sin pan"
Fotografías inéditas tomadas por el autor del relato

Ante la intriga de qué pasaba y la sospecha que podría estar relacionado con Malvinas, en vez de regresar a casa por el camino más cercano que era de tierra, tome la ruta hacia la rotonda que deriva para el puerto o para el centro. Observo que el camino que seguía hacia el puerto, el cual queda a pocos metros de la rotonda, estaba cerrado por tropas del Ejército y no dejaban pasar.

Ya en casa le hago el comentario a Elena y mi sospecha era que algo relacionado con Malvinas estaba ocurriendo. La radio de AM local, LU17 Radio Golfo Nuevo, no emitía comentario alguno y en una ciudad de poco más de 20.000 habitantes los hechos que ocurrían corrían rápidamente de boca en boca.

Ante la sospecha de que podía estar sucediendo que regresaban las tropas que combatieron en Malvinas y que estaban como prisioneras inglesas, almorzamos rápidamente y nos encaminamos hacia el puerto. Subimos con los chicos pequeños, Verónica de 5 y Lorena de 3 años, las hijas, y de 9 meses Sergio el varón, al auto. Tome la cámara con lo poco de rollo que le quedaba, le avise a otro compañero de trabajo (Jorge R.) y nos encaminamos para el puerto.

No pudimos avanzar más que hasta el cementerio donde había un enorme badén. Aun la estación de servicio de la esquina no estaba construida ni había ninguna casa por la zona y el cementerio era el final de la zona urbana. No se podía avanzar pues no te dejaba pasar el control del ejército.

En el muelle del puerto se divisaba un barco de grandes dimensiones de color blanco algo tapado por las grúas de ALUAR que servían para la descarga de alúmina y coque, parte de la materia prima para producir aluminio. Estas dos fotos que pude sacar con mi maquina Practika con rollo de 35 mm es lo que pude registrar subiendo a una loma para tener mejor visión pues desde el badén no se divisaba que pasaba en el puerto.

El recuerdo de un vecino que fue protagonista de "el día que Madryn se quedó sin pan"
Fotografías inéditas tomadas por el autor del relato

Ese barco blanco amarrado al espigón del puerto era el Camberra. Barco de turismo ingles que fuera transformado en barco hospital para la guerra de Malvinas y que traía el contingente más numeroso que regresó a suelo argentino de soldados del ejército. Según la “información del periodismo” de la época, ese barco había sido hundido unas semanas antes.

El silencio de radio era total, ningún medio decía nada, había que ocultar este regreso y empezar con la desmalvinizacion y lo que significaba la soberanía de nuestras Islas Malvinas. El regreso de nuestros soldados debía ser ocultado y sus historias y penurias jamás contadas, pero se olvidaron de algo que es el pueblo y en particular el patagónico.

Hubo una repuesta popular que no se esperaban. El pueblo de Madryn se volcó a la calle para recibir a sus soldados conscriptos que pelearon por la soberanía de nuestras islas. Al rato en esas calles que llevan desde el cementerio hasta la barraca Lahusen en el centro cercano del Madryn de la época, hombres mujeres y niños no se cansaban de aplaudir y rendirle homenaje a esos casi jóvenes niños que regresaban a casa. Ese día el pan de cada casa se acabó y ha quedado en el recuerdo como “El día que Madryn se quedó sin pan”.

Con mi cámara seguí registrando escenas que las comparto.

Empezaron a circular camiones, algunas camionetas y hasta ambulancias que poco a poco y como en tandas venían desde el puerto. El badén obligaba a que disminuyeran la velocidad y casi se detenían y entonces nos acercabamos y con la V de la victoria en los dedos y gritos de aliento, los recibíamos.

Algunos hacían la seña con el pulgar para arriba. Yo me negaba a ese símbolo que fuera identificatorio de la dictadura asesina. Era lo que mostró Videla en el palco de River cuando la final del mundial 1978 y estaba en toda propaganda del régimen incluyendo la gesta por Malvinas. Tengo un texto sobre este tema con las tantas ocasiones en que los genocidas la utilizaron. Era mi forma de decirles que al menos yo no estaba con su símbolo y menos con lo que ellos representaban.

En ese badén, que era el primer lugar donde los soldados tenían contacto con compatriotas civiles, sus emociones y respuestas los hacían entregar algo de lo muy poco que tenían. Uno emocionado me entrego su gorra con orejeras y otro hasta nos dio un bolso completo con todas sus pertenencias.

Nos preguntábamos adonde los llevarían, si necesitaban comer o tomarse un baño, comunicarse con la familia, llevarlos a nuestras casas, en fin eran tantas las necesidades.

Los concentraron en un galpón que era la barraca Lahusen a donde acudí para estar en contacto directo con ellos y ofrecerles lo poco que teníamos. Eran tiempo en que teléfono solo tenían muy pocos y para hablar a larga distancia solo había dos medios, una cabina telefónica donde había que esperar horas o el servicio que ponía ALUAR a sus empleados los fines de semana de poder utilizar la línea que por microonda del gasoducto tenía la empresa con Buenos Aires. Se sacaba número y después de varias horas se podía hablar por 4 minutos por persona.

En esa barraca empecé a escuchar de boca de los soldados lo mal que lo habían pasado. Ese invierno fue el más crudo que recuerdo, con días de agua nieve y alguna nevada. Contaban que las armas no funcionaban, que la comida era escasa, que eran castigados, que el frío y la humedad eran insoportables, en fin que fue una locura. Solo en el Camberra lo habían pasado bien.

En ese momento pude confirmar mis sospechas de que esa aventura era para perpetuarse en el poder por parte de la junta militar y lo que ellos representaban. Esa derrota militar permitió que pudiéramos recuperar la democracia y con ello el Estado de Derecho a costa de los soldados caídos en Malvinas y nuestros 30.000 desaparecidos, hombres y mujeres de tan solo la generación anterior.

Hoy se recuerdan los 40 años de esa gesta que tuvo un pueblo patagónico de tan solo poco más de 20.000 habitantes los cuales habíamos vivido muy de cerca los acontecimientos de Malvinas. Hubo oscurecimiento, simulacros de ataque donde en cada manzana se preparaban los vecinos para oscurecer sus casas, los autos tenían sus correspondientes camuflajes en luces para poder circular, en cada casa había una organización de elementos, alimentos y vituallas. Hasta un plan de escape por si había que protegerse de un ataque. Hubo un fin de semana con alarma roja por indicios de un ataque sobre el continente. En Bs As en cambio se lo veía como un partido de futbol donde se contabilizaban los Sea Harrier caídos, que la prensa adicta al régimen anunciaba para mentirnos como lo habían hecho con otros temas, y se celebraban como si fueran goles de la selección.

El recuerdo de un vecino que fue protagonista de "el día que Madryn se quedó sin pan"
Fotografías inéditas tomadas por el autor del relato

Hubo otra gesta que destaco a Puerto Madryn con la gesta Malvinas que sucediera el 10 de septiembre de 1984 pero esa es otra historia que narrare en otra oportunidad.

También quedara en el debe de los recuerdos, los hechos acontecidos a partir del 2 de abril de 1982 cuando comenzó la intención de recuperación de nuestras islas Malvinas sin dejar de recordar aquel hecho olvidado por la historia oficial que fue el operativo Cóndor. Cuando un grupo de argentinos el 28 de septiembre de 1966, 18 militantes nacionalistas aterrizaron en las islas Malvinas e izaron siete banderas argentinas en un acto simbólico de reafirmación de la soberanía nacional frente al colonialismo británico.

Mi amigo Jorge R, con quien fuimos junto a su mujer al badén, tenía una cámara Súper 8 que era la forma de filmar de la época donde registró la llegada de los vehículos con los soldados. Una vez le pregunté qué había pasado con ese registro histórico y me comento, para gran desilusión mía, que se lo había dado a Jorge Lanata y que nunca se lo devolvió. El creyó, como tantos otros argentinos, que es un “periodista serio”. Si alguna vez presenta ese film esta es su verdadera historia.

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