sábado, 13 julio, 2024

Deportivo Madryn y Ubaldo Monochio: de la historia junto a "Chela" en los bailes del club, hasta ser entrenador y recolectar, en carretilla, los bloques para cerrar la antigua cancha

En el centenario del Club Madryn recordamos las entrevistas que son parte de esta hermosa historia. Ubaldo Monocchio nació el 16 de mayo de 1924. Nueve días mas tarde que el Deportivo Madryn. Ambos, además de ir rumbo al siglo de existencia, construyeron una hermosa historia de amor.

Ubaldo Monochio, nacido el 16 de mayo de 1924, nueve días después que el Deportivo Madryn (inaugurado el 7 de mayo) en una de sus tantas facetas como colaborador, pero sin cargo. El primero, desde la izquierda, parado, dirigiendo a la cuarta división del "Aurinegro", campeona a principios de los 70' con récord incluido de mas de veinte partidos sin perder.

En el centenario del Club Social y Deportivo Madryn compartimos con todos ustedes las entrevistas e historias que fuimos desarrollando a lo largo de estos meses. Un camino que tiene en el recuerdo a cada protagonista, los mantendrá vivos a través del tiempo y en esa misma dialéctica, los hará partícipe de un gran festejo.

La institución y deportiva cumple su aniversario el 7 de mayo. El 16, de ese mes, es el cumpleaños de Ubaldo Monochio. Tanto el Deportivo Madryn, como el hombre de las mil funciones y ningún cargo, nacieron en 1924. Una historia de oro y luto en donde se entrelazan, como en un tango, su amor por el club y una vida construida a base de trabajo. Toda su familia es hincha de la entidad en cuya sede bailó con “Chela”, su compañera, con quien construyeron, como esos bloques que cargaba en una carretilla para cerrar la antigua cancha, una fiel hinchada.

Todo comenzó en mayo de 1924 cuando fueron paridos don Ubaldo y el Deportivo Madryn

¿Qué saben los récords del amor? ¿Cómo se mide en estadísticas el sentimiento? ¿Cuánto cotiza la entrega para transformarse en un soñador, que, junto a otros soñadores, cuyo sueño se reflejará en alegrías colectivas?

“No tiene una mancha”, dice “Tony”, el anfitrión del encuentro para mirar, escuchar y leer qué dicen esos ojos tan trasparentes como una tarde despejada.

Esa mancha que uno podría buscar, infructuosamente, en la cara o en la ropa, tampoco sabe de visibilidades ni aureolas.

La frase, precedida de una emoción latente, tiene que ver con la existencia de quien existe desde que existe Deportivo Madryn como institución social y deportiva.

“Pasó tanto tiempo”, recita como si el tiempo no estuviese fundido, como él lo está, a los colores oro y luto: “Todos éramos de Madryn, nuestros padres también”, subraya Ubaldo.

Deportivo Madryn Y Ubaldo Monochio Nacieron Juntos: Qué Le Van A Hablar De Amor
Chela y Ubaldo. La primera pareja, de izquierda a derecha, debajo, en la fotografía:

Cercano a la sede del club, inaugurada en 1951, fue protagonista de pasos ligados a los bailes: el tango, el vals y “hasta a las rancheras, nos animábamos”, agregó entre risas a Canal 12 web.

Ese plural llega de la mano de una singularidad: “En nuestra barra alguien mencionó que, en Trelew, había una buena moza. Muy buena moza. Cuando la vi no me la sacó nadie”, suspira el hombre que está sentado entre la sombra y el sol que corta un mediodía de domingo. “Isabel, “Chela”, que linda y que buena era”, nos confiesa el señor que zurció, con esfuerzo, los hilos del tiempo.

Deportivo Madryn Y Ubaldo Monochio Nacieron Juntos: Qué Le Van A Hablar De Amor
72 años de amor compañero. Isabel, “Chela” Góngora y Ubaldo Monochio cuando se casaron. Llegaron “Tony” y César, los hijos: después, entre nietos y bisnietos, 11 como no podía ser de otra forma. “Todos éramos de Madryn, nuestros padres también”, como si tuviese que aclararlo.
Tres De Los Nietos De Ubaldo Monochio Vistiendo La Camiseta De Deportivo Madryn
La leyendo continuó. Nicolás, Catriel y Gerónimo. Versión campeona, en la segunda década de los 2 mil, de la Liga Del Valle. Obviamente tres de los nietos de Ubaldo.

Perfil bajo, sencillo, laburante

“Nunca quiso ser dirigente. Tener un cargo. Y fíjate que se lo ofrecieron muchas veces”, comparte quien va y viene controlando que el asado esté a punto: “La vieja cancha tenía un cerramiento muy prolijo. ¿Sabes de qué manera se construyó? Don Posse – por entonces presidente de la entidad -, Seleme, “Poldo” (Remussi, otro colaborador incansable sin título de comisión directiva), “Tito” Fernández, Abel Sastre y mi viejo levantaban la carga de los bloques y en carretilla iban y venían hasta terminar el cerco perimetral”, suelta “Tony”, su hijo y promotor de la conversación, quien junto con César le dieron a don Ubaldo y a Isabel nueve nietos (Federico, Mariana, Catriel, Jerónimo, Nicolás, “Nacho”, Alejo, Mora y Blas) quienes, a su vez, armaron el once ideal con Ringo y Ciro, los bisnietos.

Canal 12 web: – ¿Era tan bueno, como cuentan, Rufino?

Ubaldo: Jugadorazo. Agarraba la pelota y no se la sacaba nadie hasta que hacía el gol. Y si lo manoteaban se los llevaba a la rastra. Íbamos con Abel (Sastre) a buscarlo hasta el campo en donde estaba. Comía su capón, se tomaba su vino y después hacía dos goles. Terminaba el partido, y de vuelta a llevarlo.

Deportivo Madryn Y Ubaldo Monochio Nacieron Juntos: Qué Le Van A Hablar De Amor
Néstor Monocchio, es el tercero, de arriba (izquierda a derecha) entre los vestidos de “oro y luto” con pantalones cortos. Hermano menor de Ubaldo (se llevaban diez años de diferencia), Néstor formó parte del inolvidable quíntuple campeón. Debajo, también en tercer lugar, de izquierda a derecha, y con la pelota en la mano, Rufino Etchaide, el máximo goleador de Deportivo Madryn.

La misma frase sobre Rufino Etchaide, símbolo del quíntuple campeón, coincide textualmente con el recuerdo de Orlando Ñonquepan, entrevistado en este ciclo de notas rumbo al centenario de Deportivo Madryn.

Orlando Ñonquepan fue compañero de Néstor Monochio, hermano de Ubaldo. Ambos eran los marcadores de punta. Tanto Orlando como Ubaldo, prácticamente, repitieron las palabras sobre las características de Rufino Etchaide, el máximo símbolo de Deportivo Madryn en, casi, 100 años de historia.

Luis “Chori” García y un mano a mano en el estadio que lleva el nombre de su amigo

“Nazar, Abel y mi papá se juntaban todos los días a tomar café. Hablaban de Madryn, ¿de qué iban a charlar?”, rememora “Tony” mientras, ahora, debe medir cuanta cerveza toma Ubaldo que, pícaramente, le tira la pelota a “Fede”, su nieto quien, junto a Belén, su compañera maneja el termo y el mate.

Inquieto porque la vida lo puso de cara al trabajo, desde los 15 años, para bancar a su familia tras la muerte del padre, Ubaldo, en diciembre de 2021 cuando todavía sonaban los ecos del ascenso a la Primera Nacional, caminó hasta la platea, la misma que lo tuvo desde noviembre de 2006, cuando se inauguró el escenario nuevo frente a Alianza Cutral Có, por el Argentino “B”, siempre sentado junto a Néstor, su hermano que supo de pantalones cortos en la gloriosa época del quíntuple campeón (“Tono” -otro colaborador incansable-, Onofre y Ofelia completaron esa línea sanguínea).

Deportivo Madryn Y Ubaldo Monochio Nacieron Juntos: Qué Le Van A Hablar De Amor
“Sacachispas”, un equipo de “baby” formado por Ubaldo que volvieron a reencontrarse en 2018 : Dituli (el único que falta en la juntada posterior), Nelson Bordenave, “Negrito” Díaz, Miguel Casado y Jorge Bordenave (parados de izquierda a derecha); Hugo Camacho, César Monochio, Pedro Zudaire y Ricardo Antín. A los jugadores, en la foto blanco y negro, se le sumó Ubaldo, tercero de izquierda a derecha entre los parados.

Con sombrero y anteojos, tal su vestuario con accesorio, compartió un mano a mano con el relator del pueblo “aurinegro”: Luis “Chori” García que ha recorrido kilómetros, se ha subido a techos e hizo malabares con el vértigo para trepar escaleras empinadas, de quien está pendiente la grey de oro y luto, conversó con Ubaldo para un programa especial de “Pasión Aurinegra” que tiene el sello de Francisco Tramontana, otro que sabe de rutas argentinas hasta el fin.

Ubaldo, mano a mano con el “Chory” García, relator de las campañas de Deportivo Madryn. Tras el ascenso a Primera Nacional, junto a Francisco Tramontana – quien sigue las actividades del club desde su programa “Pasión Aurinegra”- hicieron un programa en diciembre de 2021. A sus 97 años, Ubaldo recordó momentos ligados a los colores oro y luto (44’39 hasta 55’36 en el video).

“Contento de estar en nuestra cancha que está tan linda. Si no vengo me traen los nietos. Hay una butaca a nombre mío. Hice hacer una baranda para poder subir. No me llamó la atención cuando mire la platea y el asiento con mi apellido. Es que pasé tantas cosas y tan lindas que fue especial pero no me emocioné”, contestó Ubaldo a “Chori”.

“Dirigí la quinta dos veces y salimos campeones, después agarré la cuarta que volvió a salir campeón. Pero ya la quinta venía de la sexta que había dirigido mi hermano Antonio. Me quisieron poner en primera, pero no quise. “Cardozito”, Antonio, mi hijo, “Tono” y Mario Paolella, entre los que me acuerdo ahora”, repasó Ubaldo, en ese momento, a sus 97 años.

Deportivo Madryn Y Ubaldo Monochio Nacieron Juntos: Qué Le Van A Hablar De Amor
Campeones en divisiones inferiores con un récord de más de 20 partidos invictos: Ubaldo Monochio, “Pepe” Cedrez, Carlos Michelena, Walter Bordenave, “Candy” Contreras -asomando la cabeza-, Mario Paolella y Peinipil, Juan Carlos Jaúregui, César Díaz, “Chori” Vicente (parados); Eduardo Estevan, “Pato” Colo, “Tony” Monochio, “Tano” Raggio, Sarac y Jorge Monochio (hijo de “Tono”). Entre Ubaldo y Cedrez, la típica presencia de una “mascota” tal como se les decía a los chiquilines que salían en las fotos grupales.

“La cancha está muy bien cuidada. Me llena de alegría cada vez que la veo así. Les decía a mis hijos, a sus amigos, que teníamos que habernos mudado al frente porque nos da el sol de frente”, contó en relación a como está diseñada la escenografía aurinegra.

“Tengo muchos amigos de Brown, siempre hubo una gran rivalidad, pero nadie de mi familia jugó con la camiseta de Brown”, tiró cortito y al pie.

Historias de corderos y celebraciones

“Grandes colaboradores como Marcelo y Poldo Remussi siempre estuvieron presentes. A “Tono” Paolella lo trajimos desde San Antonio y no habló en todo el viaje”, subrayó Monochio: “Fuimos a Comodoro, en avión, y salimos campeones. Para celebrar había muchos corderos, pero no lo robábamos, eh. Comprábamos y nos donaban”, expresó ante ese hito que sacó pasaje, hablando de vuelos, para jugar un torneo en la mismísima Bombonera.

Deportivo Madryn Y Ubaldo Monochio Nacieron Juntos: Qué Le Van A Hablar De Amor
De izquierda a derecha: “Tono” Paolella, Ricardo Sastre, Edgard Sanz y Ubaldo. A “Tono” Paolella lo trajimos desde San Antonio y no habló en todo el viaje”, subrayó Monochio en la charla con Canal 12 web.

El ascenso del 4 de noviembre de 2021: “Sufrí mirándolo por televisión. No se definía en nuestra cancha, aunque cuando vi en la forma en que se desplazaban me puse contento. Ojalá que ande bien – en la Primera Nacional – pero ese es otro camino, le tengo fe. Nunca voy a perder la fe en Madryn”, aseguró Ubaldo, meses antes de salir por el túnel junto a Abel Sastre y Edgard Sanz hasta que, los tres, alcanzaron la mitad de la cancha previo a que se juegue el primer minuto en la nueva categoría, frente a Agropecuario, que culminó uno a cero, sobre la hora.

Primera Nacional. Debut de Deportivo Madryn ante Agropecuario. Gentileza: “Pasión Aurinegra”, en donde entre los 6 minutos hasta los 7’30 pueden observarse a Abel Sastre, “Tallarín” Sanz y Ubaldo ingresando, desde el túnel, a la cancha.

La segunda edición de su Madryn en la Primera Nacional lo tuvo, en mayo porque siempre es mayo para Ubaldo y el Aurinegro, como en los viejos tiempos de gomas encendidas para secar la escarcha en la añeja cancha, la de los paredones bien cuidados con los bloques traídos en montones de viajes en carretilla.

Jugaban su equipo y Chaco For Ever, entonces como en las épocas añejas, uno al lado del otro, él y “Tony”, que, al instante de relatar el hecho, aprovecha la humareda del asado que va llegando a su punto, para eludir las nubes de la vista, estuvieron sentados dentro de una camioneta observando como Lucas González metía el gol de la victoria.

No hay secretos en sus ojos

Federico lo mira como se mira como lenguaje. Se acerca a su silla y le acaricia la mano. Le brota la película de las tardes en el campo en donde el abuelo “que tenía mucho que hacer estaba a disposición de nosotros. Nos enseñó a usar el rifle, hacia donde apuntar y hacia donde, a tener puesto el seguro, mirábamos como podía ser posible que un Chevrolet del ’28 anduviese después de darle un par de manijazos, como al Ford T”, dice el nieto mas grande y, entonces, la memoria de Ubaldo se robustece: “Con ese cachirulo corríamos a los animales de un cuadro a otro, traíamos la leña a la casa. Una pila grande de leña”, cuenta Ubaldo que le devuelve la pared al pibe: “Che, “Fede”, lo tenía bien arregladito. Destapaba la caja de cambios y la controlaba bien, y después le puse el arranque eléctrico”, dice sacando pecho.

Deportivo Madryn Y Ubaldo Monochio Nacieron Juntos: Qué Le Van A Hablar De Amor
Generaciones. “Tony” y Federico, los mayores de los hijos y nietos, flanquean a Ubaldo. Entre asado y un sorbito de cerveza, Monochio grande fue compartiendo parte de su historia: el trabajo desde los 15 años con los camiones (había que hacerse cargo de la situación familiar como hermano mayor), su pasión por el campo y los “fierros”, además de su vínculo con el “Aurinegro”, los temas de conversación.

Ahora es “Tony” quien se agrega a la conversación en derredor del Chevrolet ’28: “Tenía en su taller desde un platino hasta una rueda de auxilio. Para ese “cachirulo” había bulones, en una caja, con sus tornillos y las tuerquitas” y redondea Federico: “Yo le decía la casa de las herramientas. Había hasta una fosa”.

Los “fierros” han sido su sostén. Trabajar con los camiones y vivir tantas experiencias. Inclusive hasta para usarlo de cama durante un año porque había que cuidar un campo recién comprado. Entonces el trabajo, siempre el trabajo: “Se tapaba con una lona y el peón tenía armada una casita de chapa”, interviene Tony para describir el sacrificio de su padre cuando fue cambiando de rubro.

Para pintar de qué manera se manejaban Ubaldo, y sus amigos – clientes, o don Ubaldo cliente de sus amigos, busca en el archivo de la memoria subrayando que “mi viejo traía la carga y pasaba a una oficinita a cobrarse, de una caja, después del grito que le pegaban para que se lleve su paga. Marino y Regino (Casado) tenían el matadero: te traje 11 novillos, anda y cóbrate, le decían a mi papá. Me lleve 20 capones ¿Cuántos fardos querés? 15, consultaba mi “viejo” y los Casado respondían”, revela “Tony” sin que haga falta que ese era el mayor ejemplo de confianza.

Al ritmo de un “picado” imaginario basta con seguir las jugadas del abuelo y del nieto.

Federico: ¿Te acordás del motor que le daba luz a la casa (en el campo)?

Ubaldo: Pensé que me hablabas de la luz mala del campo de Beraza, pero esa luz nunca le hizo mal a nadie. Se asomaba dos o tres horas – la luz – y desaparecía.

De manchas, un gol y amores

Así se entiende aquello de la mancha. De esa mancha que no aparece en el debe de quien con Madryn están empatados.

Como esos amores que se huelen y sienten que están a mano.

El hombre que compró el campo cerca de Sierra Grande, durmiendo en el acoplado de un camión, jugó un solo partido, en sus años de muchacho, y lo hizo en un combinado representando a los rionegrinos.

A veces la historia se escribe así: “Jugó un partido de wing derecho para el equipo de Sierra Grande”, aporta “Tony. “Era la época en que andaba con los camiones. Jugamos contra Puerto Lobos que eran los mejores y el gol lo hice yo”, reafirma Ubaldo que pulsea con su propia historia y rememora que su padre fue un gran arquero.

Deportivo Madryn y Ubaldo Monochio nacieron juntos

Cómo no iba a ser una hermosa historia de amor que solamente, como un eclipse, puede ceder ante la buena moza, la muy buena moza, de quien le sopló el dato alguno de la barra de amigos.

“Chela” con quien patearon tan juntos, durante 72 años, que se hacían uno fundidos para bailar tangos y hacer unos cortes que, “no es por nada, pero ¿sabes cómo nos aplaudían?”, cita el hombre de la mirada que se deja traspasar y entender, por si era necesario, que no hay ni récords, estadísticas o cotizaciones para comprender qué es la entrega, el sentimiento y el amor.

*Agradecimientos por la producción y las fotografías del álbum familiar a Tony Monocchio y a Federico Monocchio.


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