sábado, 13 abril, 2024

Tras los incendios en Chile, veterinarios llegan a Viña del Mar para salvar a las mascotas y buscar a sus familiares

Celeste Maistruarena, veterinaria argentina, contó en “Activemos” por FM Del Viento cómo es la labor de los veterinarios en la zona devastada por los incendios en Chile. “Darle la posibilidad a esa mascota de que salga adelante para esa familia representa una luz de esperanza”.

Celeste Maistruarena nos cuenta cómo es la labor de los voluntarios encargados de salvar a las mascotas en Chile.

Los incendios en la provincia de Valparaíso, Chile, fueron intencionales. La cifra de fallecidos llega a 131 personas. Son miles los evacuados. Las familias de la Quinta Región están devastadas y la ayuda llega de todas partes del mundo. En este contexto, conocemos la labor de Celeste Maistruarena, una veterinaria argentina que fue a prestar colaboración en uno de los hospitales de campaña para mascotas.

Las mascotas son parte de nuestras familias, son integrantes del grupo familiar y también son parte de la tragedia que dejaron los incendios en Chile. Un grupo de profesionales veterinarios se trasladó a Viña del Mar donde montaron un hospital de campaña para la atención pura y exclusivamente de las mascotas.

Parte Del Equipo, Médicos Y Enfermeros, Oriundos De Chile, Argentina, Perú Y Colombia.
Parte Del Equipo, Médicos Y Enfermeros, Oriundos De Chile, Argentina, Perú Y Colombia.

Nuestra protagonista

Celeste Maistruarena es oriunda de Necochea. Estudió en Tandil y vivió ahí durante 15 años hasta que decidió pasar unos años de su vida en Puerto Madryn, donde fue parte de una veterinaria en barrio sur. En búsqueda de su desarrollo profesional, llegó la oportunidad de brillar en su especialización en una clínica destinada a la atención de animales pequeños, pero debía volar al otro lado de la cordillera.

En su profesión se destaca en el cuidado crítico de felinos y la medicina felina general es parte de un extenso currículum que le sirvió para emigrar a Santiago de Chile en octubre de 2021. Las noticias sobre los incendios llegaron y golpearon a todo el país. La intencionalidad de los mismos pegó en los sectores más vulnerables de las localidades afectadas. Y Celeste sintió el llamado a la acción.

Chile y la catástrofe de los incendios

Estamos viviendo una catástrofe acá. Es una de las zonas más importantes para Chile en lo que respecta a su economía y el turismo, donde se han incendiado más de 150 kilómetros cuadrados”, nos cuenta en una entrevista concedida al programa “Activemos”, por FM Del Viento.

Los incendios no solo afectaron áreas forestales sino que se trata de zonas densamente pobladas, donde residen los más vulnerables ya sea por la edad avanzada que tienen o por el tipo de viviendas, las cuales ardieron rápidamente; o por lo impenetrable que resultó para los bomberos voluntarios y brigadistas que intentaron acceder a esos sitios.

Los cerros están minados de construcciones y el terreno es arenoso, además de arcilloso. Valparaíso y su zona de influencia convirtieron a la Quinta Región en la más afectada. Viña del Mar, conocida por el festival internacional de la canción, se convirtió en una de las tantas localidades que deberá ser reconstruidas. Las autoridades ya hablan de “varios años” para lograrlo.

La destrucción que provocaron las llamas

El fuego lo devoró todo a su paso. Con una rapidez inusitada, ardía todo a su paso de 10 k/h y el Jardín Botánico de Viña del Mar, insignia de esa localidad, fue una de sus víctimas. Cuatro personas perdieron la vida en este predio de 380 hectáreas. “Desapareció por completo”, nos cuenta en su relato Celeste, quien estuvo en la zona para poder ayudar ejecutando su profesión.

Las mascotas, decíamos, son parte de nuestro grupo familiar. Ante estas catástrofes son también parte de las víctimas. Diferentes grupos de veterinarios y ciudadanos se encargan de su rescate, de las curaciones, de suministrar insumos y de reunirlos con sus humanos.

El tema de la huida del lugar donde se está quemando todo es un tema en sí mismo. Los humanos agarran lo que tienen cerca y salen corriendo en la desesperación que causa el avance del fuego. “Si nos ponemos a pensar en lo que sucede con los perros y gatos, algunos pueden acompañarnos, pero van a salir corriendo por una cuestión de instinto”.

“Las personas muchas veces llegan a los refugios para poder encontrarlos. Otros, cuando llega el turno de la reconstrucción del hogar, vuelven a buscar a sus mascotas. Muchas están heridas y tienen quemaduras, por lo que requieren atención; otras, lamentablemente, están muertas”.

Hospital de campaña en Viña del Mar

“Nosotros fuimos con un grupo de colegas de Santiago de Chile a Viña del Mar, a un hospital de campaña. A través de una comisión del desastre y organización de voluntarios fue que nos pudimos inscribir para ir a ayudar”. Maistruarena cuenta el comienzo de esta movilizarte experiencia: un trabajo voluntario de 24 horas seguidas para atender gatos y perros que desesperados huyeron (en la mayoría de los casos) de sus hogares.

En su relato, Celeste describe cómo es un hospital de campaña para mascotas: “era una escuela primaria, como los colegios públicos, con el patio en el centro y los pasillos alrededor. En cada aula, se montó una sala de atención para perros y gatos”.

Trabajo en terreno

El viaje fue intenso. Los días previos se dedicaron a juntar donaciones y poder abastecer de insumos a los rescatistas y colegas que se encontraban trabajando desde el día cero en la zona de desastre. “La verdad que fueron horas de mucha intensidad física y emocional; mucho trabajo, muchos pacientes hospitalizados y muchos colegas que hacía cinco o seis días que estaban trabajando ahí”.

El apoyo a los colegas resulta fundamental en estos casos. El grupo de voluntarios llegó y permitió que otros pudieran ir a sus casas, tomar contacto con sus familiares y bajar el estrés por unas horas. “Era apoyarlos a ellos en todo sentido, porque son damnificados, también”.

“Ellos estaban poniendo de su tiempo y de sus recursos para atender a esos pacientes, pero también volvían a su casa y algunos habían tenido el fuego muy cerca; muchos se habían tenido que evacuar; algunos eran damnificados o tenían familiares que habían sido víctimas de los incendios”. Celeste en su empatía relata por qué era también importante recibir la ayuda de los pares para poder seguir.

24 horas de servicio voluntario

El hospital funcionaba como un centro de atención para las mascotas que presentaban quemaduras, pero también era un sitio donde se evaluaban los casos y se determinaba si debían ser asistidos en la “escuela-hospital” o si se debía derivar a otro establecimiento. “Estamos hablando de 70 pacientes por día, lo cual es un volumen muy alto; se requerirían por lo menos 12 a 15 médicos por turno y a veces contábamos solo con la mitad. Es un volumen muy alto de trabajo”, nos cuenta.

Al mismo tiempo, llegan en forma constante personas con mascotas para su atención, que las habían encontrado deambulando por los escombros o perdidas por las calles. “Había que ubicar a las familias, entonces se organizaban rondas de reconocimientos: las familias iban sala por sala viendo si en los caniles estaban sus mascotas”.

Salvar una mascota es una muestra de esperanza

“Encima de tener toda la catástrofe de la situación en sí, muchos iban a ver si su perrito estaba internado. Las mascotas estaban quemadas en cuerpo entero, o no tenían bigotes, o están lesionados. Eso para mí fue lo más fuerte que viví. Y el momento del reencuentro, también. Tenemos muy habilitado el llanto, no hay forma que no te emocione. Es una muestra de esperanza”.

“La mascota es parte de la familia, es un vínculo súper importante”, nos dice y fundamente por qué ella también desde su trabajo y con su colaboración salva personas: “darle la posibilidad a esa mascota de que salga adelante para esa familia representa una luz de esperanza frente a todo el desastre que es no tener a dónde volver”.

“Es tan sanador como encontrarse con cualquier ser querido” luego de una catástrofe natural o de un lugar que fue epicentro de un conflicto bélico. Las fotos son elocuentes y muestran como sectores urbanos fueron comidos por las lenguas de fuego destruyendo todo a su paso.

Continuidad de la acción solidaria

La tarea no terminó. Celeste y sus colegas siguen trabajando desde las diferentes localidades que hacen a la gran extensión del país vecino. “Se necesitan desde donantes de sangre caninos y felinos, hasta prestar ayuda para reubicar familias; seguimos mandando alimentos para mascotas e insumos”. No solo se trata de las mascotas, hay también una red de atención para animales de granja que fueron víctimas de estos incendios intencionales.

La ayuda es bien recibida. El Festival de Viña del Mar se acerca y Celeste (como tantos otros) lo ven como una gran oportunidad para mostrar al mundo lo ocurrido y solicitar el auxilio de cara a la reconstrucción de gran parte de la Quinta Región, Valparaíso, en Chile.

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