sábado, 25 mayo, 2024

CAFACh inicia el camino hacia la certificación de la anchoíta patagónica

La meta es lograr la certificación de la pesquería de la especie Engraulis anchoíta en jurisdicción de Chubut. El sello de MSC es un indicador de pesca sostenible y de trazabilidad bajo estándares internacionales.

CAFACh inicia el camino hacia la certificación de la anchoíta patagónica. (Imagen: Parte de Pesca).

Los mercados del mundo son cada vez más exigentes, no solo en cuanto a la calidad de los productos, sino en todo el proceso hasta que llega al consumidor final. En el caso de la comercialización de pescados y mariscos, la certificación de las pesquerías, respecto a su sostenibilidad y los estándares internacionales de trazabilidad, ha sido una recurrente inquietud de las cadenas de comercialización que compran los productos que genera la industria pesquera patagónica, entre ellos el langostino y la anchoíta.

Desde 2021 el tema fue abordado como una cuestión que debe estar en la agenda del sector, y en esa línea, desde la Cámara de la Flota Amarilla del Chubut (CAFACh) mantuvieron contacto con directivos de la Marine Stewardship Council (MSC), una organización mundial independiente que certifica estándares de pesca sostenible. Además, la concreción del programa permitiría planificar una mayor expansión de la pesquería y potenciar su procesamiento en ciudades como Trelew, brindando nuevas fuentes de trabajo de calidad. 

“Hemos tenido un importante avance con respecto a este proceso de certificación; actualmente estamos en la etapa de pre-certificación. Es un proceso exigente, lento y que demanda tiempo, pero finalizamos la temporada con importantes avances y logros. Se empieza a dar cierta previsibilidad con respecto a la pesquería y a la situación comercial”, explicó el empresario Giuliano Vestuti, miembro de la cámara armadora.

En este marco, el dirigente resaltó la importancia de aunar esfuerzos desde el sector para obtener el sello de calidad del MSC que dará cuenta ante el mercado internacional del manejo sustentable del recurso a la vez que es una forma de jerarquizar la captura y la comercialización. “Nos posicionaría de mejor forma, tanto en producto como pesquería. Sí es cierto que el producto final tiene un cierto límite de mercado, el cual también se abastece de la anchoíta de Marruecos, la del Golfo de Cádiz y del Mar Cantábrico”, apuntó.

El camino hacia la certificación consta de tres etapas principales: ingreso al programa de transición ITM, revisión periódica durante 3 ó 4 años, y transición a la evaluación. Durante estas instancias se verifica el progreso de la pesquería. La verificación de las mejoras implementadas es fundamental para garantizar la credibilidad y el progreso hacia la sostenibilidad. Luego, la incorporación de la herramienta de ‘plan de acción para la mejora de pesquerías’, que se utiliza para desarrollar un método que aborde las falencias previamente identificadas.

Anchoíta
Del 1° de enero de 2023 al 5 de septiembre se desembarcaron en Puerto Rawson 4.009 toneladas de anchoíta, frente a las 1.349 toneladas del mismo periodo de 2022.

Los resultados que viene arrojando la experiencia de captura de la especie Engraulis anchoíta en aguas de Chubut fueron ratificando la decisión de consolidar este nuevo recurso pesquero para fomentar el movimiento económico en los puertos. En temporada baja de langostino, la pesca de anchoíta es una de las alternativas que permiten un determinado nivel de actividad portuaria y en la estiba de Rawson.

La materia prima es posteriormente llevada, principalmente, a Mar del Plata, donde existen empresas que se dedican al procesamiento y envasado de anchoíta. En Chubut, se desarrollaron diferentes inversiones para el procesamiento de anchoíta, aunque la mayor parte de lo que se pesca continúa siendo procesada en Mar del Plata, por una cuestión de costos.

Desde la CAFACh señalan que el objetivo es adaptar la pesquería lo suficiente como para cumplir con los requisitos. Gracias al compromiso de armadores y al apoyo de la Subsecretaría de Pesca, se sumaron observadores a bordo capacitados por un grupo científico convocados al efecto, principalmente pertenecientes al CONICET. “Ellos realizarán el análisis de la información recabada durante ésta y las futuras zafras, y que será sometido a evaluación”, remarcó Vestuti en diálogo con FM Del Viento.


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