El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que no respaldó a ningún candidato en la segunda vuelta de las elecciones en Brasil, pero calificó el proceso electoral de “fraude” y cuestionó la prórroga de dos horas aplicada en la jornada de votación del domingo. En dichos comicios, Luiz Inácio Lula da Silva se impuso al ultraderechista Flávio Bolsonaro.
«Yo no tomé partido, pero parece que es otro fraude electoral, francamente. No tomé partido, pero ha dejado una impresión terrible al mundo», afirmó el mandatario estadounidense al ser interrogado por la prensa antes de abordar el avión presidencial Air Force One con destino a Misisipi. Trump insistió en que las votaciones “tienen que ser indiscutibles” y que el proceso “tiene muy mala pinta”.
El cuestionamiento principal de Donald Trump se centró en la decisión del Tribunal Supremo Federal brasileño de ampliar el horario de votación de las 17.00 a las 19.00 horas en todo el país debido a problemas de transporte público. Esta medida se aplicó tras una petición de la campaña de Lula, ya proclamado mandatario electo.
Tras conocerse el triunfo de Lula, que otorga un cuarto mandato al líder brasileño tras derrotar a Flávio Bolsonaro, este último se negó a reconocer la victoria y anunció que solicitará ante la Justicia la “anulación” de los comicios por la ampliación del horario de votación. Pese a las críticas, Trump diferenció su postura sobre Lula como figura política, señalando que se lleva bien con él, aunque insistió en que la forma en que se hizo la tabulación y la prórroga otorgada fueron muy extrañas.
La derrota de Flávio Bolsonaro en las elecciones en Brasil representa un revés para los planes de Washington de extender su influencia en América Latina a través de gobiernos de derecha. Aunque Donald Trump no respaldó abiertamente a Flávio durante la campaña, mantuvo gestos de cercanía como recibirlo en el Despacho Oval en mayo pasado.
El vínculo de Trump con la familia Bolsonaro se remonta a 2021, cuando apoyó a Jair Bolsonaro. Desde su regreso al poder, el mandatario estadounidense ha intensificado la presión sobre el Gobierno de Lula, incluyendo la imposición de aranceles a Brasil el año pasado en respuesta al proceso judicial contra Jair Bolsonaro por intentar dar un golpe de Estado.















